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Ampelis europeo | Bombycilla garrulus

Pestvogel | Bohemian waxwing

El ampelis europeo es un ave sedosa, de color crema rosado, con un moño echado hacia atrás, antifaz negro y una hilera de puntas rojas y brillantes en el ala que parecen gotas de lacre. Cría en la taiga del extremo norte y en España es una rareza mayúscula: solo llega en los inviernos de irrupción más fuerte y casi siempre al tercio norte. Verlo aquí es cuestión de estar atento a las alertas y de salir el mismo día.

Ampelis europeo (Bombycilla garrulus)
Foto: Alun Williams333 — CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Voz

El sonido es la forma más fiable de localizarlo, y en un invierno de irrupción muchos observadores lo oyen antes de verlo. Es un trino agudo, plateado y tintineante — sirrrr —, comparable a una campanilla pequeña o a un reloj de cuerda muy fino: claro, sin aspereza y sin nada del raspado del estornino. Un bando emite los trinos superpuestos, en un cascabeleo continuo, tanto en vuelo como desde la copa donde se posa a dormitar después de comer. Llega sorprendentemente lejos en una mañana fría y quieta, y ninguna otra ave del continente produce ese sonido. Canto propiamente dicho apenas tiene: lo que emite el macho en primavera son esos mismos trinos enhebrados con algunos chasquidos suaves. Encaja con un ave que no defiende territorio de alimentación y que cría cada año en un sitio distinto, y a la que por tanto le sirve de poco un posadero de canto fijo.

Todavía no hay ninguna grabación con licencia libre para esta especie.

Identificación

Del tamaño aproximado de un estornino, pero de formas mucho más llenas y suaves: rechoncho, de cola corta, alas anchas y apuntadas y un moño largo dirigido hacia atrás que puede abatir. El plumaje es crema rosado cálido o canela pálido, sin motas ni listas, con obispillo gris. Desde la base del pico parte un antifaz negro que cruza el ojo y acaba en punta por detrás; bajo la barbilla, una babera negra de borde neto. Las infracoberteras caudales son castaño intenso, rasgo que solo se aprecia desde abajo pero que nunca falta. El ala lleva un dibujo casi pintado: marcas blancas y amarillas en las primarias y, en la punta de las secundarias, una fila de placas rojas y córneas, las gotas de lacre. La cola termina en una banda amarilla ancha y nítida. Las aves de primer invierno son más apagadas, con antifaz menor, vientre levemente listado y a menudo pocas placas rojas o ninguna; su número y longitud aumentan con la edad.

Especies parecidas

La confusión que importa es el estornino, sobre todo en vuelo; consulta también su ficha. Los dos son compactos, de cola corta y ala apuntada, vuelan rápido y recto y se desplazan en bandos densos y muy maniobreros, de modo que un grupo de ampelis se despacha como estorninos más veces que al revés. Posado, una sola mirada basta: el ampelis tiene moño, plumaje crema rosado uniforme y punta de cola amarilla; el estornino, tanto el pinto como el negro, es oscuro, de pico largo y amarillo y cabeza apuntada sin moño, y el pinto además va densamente moteado de blanco en invierno. La voz también decide: el estornino lanza un cherr áspero y raspante, el ampelis un timbre agudo y plateado. A distancia, un bando en la copa desnuda de un árbol puede recordar a zorzales reales, pero estos son más largos, de cola larga y con cabeza y obispillo grises. Para el observador muy fino: el ampelis americano ha llegado excepcionalmente a Europa, menor, más amarillo en el vientre, con bordes blancos y no amarillos en las primarias e infracoberteras caudales blancas.

Hábitat

El área de cría es la taiga septentrional: bosques maduros y abiertos de picea y pino silvestre, a menudo mezclados con abedul, cargados de líquenes y casi siempre cerca de una turbera, un lago o un río lento. Allí cuelga el nido de ramitas, musgo y líquenes en una rama lateral, a media altura, y allí los adultos capturan insectos al vuelo sobre el agua para sacar adelante a los pollos. Fuera de la cría el cuadro cambia por completo: arbustos y árboles con fruto, estén donde estén. Serbal de cazadores por encima de todo, y después majuelo, piracanta, cotoneaster, muérdago, manzano y bola de nieve, casi siempre plantados, en parques urbanos, medianas, aparcamientos, jardines y polígonos, y en el campo en setos viejos de espino. El agua es imprescindible: tras una comida de bayas beben mucho o comen nieve.

Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.

Distribución y movimientos

Cría en una franja de taiga desde el norte de Escandinavia, Finlandia y Rusia hasta Siberia, con pequeños efectivos en Laponia noruega y sueca. La distribución invernal es otra cosa y sigue a las bayas. El serbal fructifica en Fenoscandia con un ritmo de vecería: hay años en que los árboles cargan a la vez en regiones enteras y años en que no dan casi nada. Cuando una buena temporada de cría coincide con una cosecha abundante, entra en el otoño una población muy numerosa; si la cosecha siguiente falla, esa población entera se desplaza al suroeste en frente amplio y alcanza Gran Bretaña, los Países Bajos, Bélgica y Alemania por millares. En los años intermedios llegan unas pocas decenas, o ninguna. Estas irrupciones se repiten cada tres a diez años; recientes y grandes fueron las de 2004/2005, 2010/2011, 2012/2013 y 2023/2024. A España solo llega en las de mayor magnitud, y aun entonces con unos pocos ejemplares, casi todos en Cataluña, el País Vasco, Navarra, Cantabria y el Pirineo; en el centro y el sur peninsular las citas son excepcionales.

  • Todo el año
  • Reproducción (verano)
  • Invierno
  • Paso migratorio
  • Dirección de migración
  • oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Mapa de densidad a partir de los registros de GBIF (2024-08-01 – 2026-07-31), contados por celda de 0,7° y por mes y divididos por todos los registros de aves de esa misma celda, de modo que el número de observadores no distorsiona la imagen. La intensidad del color sigue esa proporción y se desvanece de forma gradual: el mapa no sigue las fronteras. Contornos: Natural Earth (dominio público).

Dónde y cuándo buscarla

En la Península la clave es la oportunidad, no la búsqueda: cuando una irrupción llega a Francia y a la costa cantábrica, conviene seguir a diario los portales de citas y salir el mismo día, porque un bando agota un árbol en una hora y desaparece. Si viajas al norte de Europa en invierno, en cambio, no vayas al bosque sino a la ciudad: revisa los serbales de los aparcamientos, los centros comerciales y los polígonos, que siguen cargados cuando el campo abierto ya está limpio, y camina con el oído atento, porque el cascabeleo plateado se percibe antes que las aves. Después de comer, el bando suele descansar media hora en la copa desnuda más alta del entorno, y ese es el momento de mirar con calma las gotas rojas del ala y la banda amarilla de la cola. Es un ave llamativamente confiada y se deja acercar a cinco metros.

Estado de conservación

No amenazado a escala mundial, con una población muy grande en la taiga rusa y fenoscándica y sin indicios de descenso estructural. La trampa habitual con esta especie es leer el número de citas invernales como una tendencia: un invierno sin un solo ampelis no dice nada de la población, solo de la cosecha de serbal en Laponia. Promediando décadas, el panorama es estable. Las presiones están sobre todo en el área de cría, donde las cortas a gran escala sustituyen bosques maduros y abiertos, ricos en líquenes, por repoblaciones densas y coetáneas. En las zonas de invernada mueren aves cada año por choques contra cristaleras de comercios y oficinas y por atropellos en cunetas con frutos, y algunas se intoxican con bayas fermentadas durante el deshielo, aunque su hígado lo tolera notablemente bien.