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Buscarla de Pallas | Helopsaltes certhiola

Siberische sprinkhaanzanger | Pallas's grasshopper warbler

La más ricamente dibujada de las buscarlas: píleo y manto con gruesas estrías negras, obispillo rojizo y cola oscura y muy escalonada con las plumas rematadas en blanco. Cría en las orillas pantanosas de lagos y ríos de Siberia y llega en octubre a Shetland, Escandinavia y la costa del mar del Norte, casi siempre como un ave que se zambulle una vez en la maraña y ya no vuelve a salir. A quien la vio marchar le basta con esa cola. Desde 2018 se sitúa en el género Helopsaltes; es una cuestión de clasificación y no cambia nada del ave.

Buscarla de Pallas (Helopsaltes certhiola)
Foto: Tisha Mukherjee — CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Voz

De las tres buscarlas traqueteantes, esta es la que no traquetea. En lugar de un trino uniforme de varios minutos canta estrofas cortas y repetidas de dos a cuatro segundos con una estructura clara: primero unos chasquidos duros y sueltos, después una parte rápida y zumbante y, al final, una nota clara y breve casi de golondrina —algo así como chik-chik-chik … drrrrrrr … chiu-uí—. Entre estrofa y estrofa hay unos segundos de silencio, y esa pausa basta para separarla de la pintoja, que no interrumpe, y de la unicolor, que ronronea medio minuto seguido. El timbre también difiere: la parte traqueteante es más grave, más llena y de banda más ancha que el chirrido seco y agudo de la pintoja, y el silbido final no tiene nada de mecánico. Algunos machos intercalan breves imitaciones. Canta sobre todo al crepúsculo y de noche desde la punta de un sauce o un tallo de carrizo. En Europa todo esto es teoría: las aves de otoño no cantan y como mucho dejan oír el reclamo, un chik corto y duro, como dos guijarros entrechocando, repetido dos o tres veces desde la espesura.

Todavía no hay ninguna grabación con licencia libre para esta especie.

Identificación

Mayor y más robusta que la buscarla pintoja, de trece a catorce centímetros. Píleo y manto llevan estrías negras gruesas y marcadas sobre fondo pardo oliváceo cálido, mucho más contrastadas que en nuestra especie. Las plumas del ala tienen centro oscuro y borde claro ancho, lo que produce un panel escamado. Hacia la cola el ave se vuelve netamente rojiza: obispillo y supracoberteras caudales son pardo rojizos y destacan sobre la cola, casi negruzca. Esa cola es muy escalonada y lleva —este es el rasgo decisivo— puntas blancas o blancuzcas estrechas en el extremo de las plumas, precedidas de una banda oscura. La ceja es clara y bastante marcada; las partes inferiores, blanco sucias con lavado beige en pecho y flancos y por lo general sin estrías. Las aves de primer otoño son más amarillentas y pueden mostrar una banda pectoral finamente estriada.

Especies parecidas

La buscarla pintoja es menor y más esbelta, oliva en lugar de rojiza, y carece de los dos rasgos clave: ni obispillo rojizo ni puntas blancas en la cola. Su estriado es fino y difuso en vez de grueso y negro, y sus infracoberteras caudales están claramente estriadas, mientras que en la de Pallas son casi lisas. La lanceolada es aún menor y va estriada en pecho y flancos. La unicolor es pardo rojiza pero sin estría alguna, con manto liso y cola sin dibujo. La fluvial es lisa por arriba y veteada en el pecho. El carricerín común también tiene obispillo rojizo y píleo estriado, pero su ceja es ancha y crema, su cola es más corta y sin puntas claras y su canto es áspero e irregular.

Hábitat

Orlas palustres altas y húmedas de la taiga y la estepa forestal: carrizales y juncales de lagos, brazos muertos de río y lagunas turbosas, herbazales encharcados y, sobre todo, las matas de sauce y abedul que crecen entre ellos. Busca la transición entre la hierba húmeda abierta y el matorral, con cobertura densa a la altura de la rodilla y agua cerca. En paso e invernada, en el sur y el sureste de Asia, ocupa herbazales palustres altos, carrizo y arrozales.

Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.

Distribución y movimientos

Cría desde Siberia occidental y el norte de Kazajistán hacia el este por Mongolia y Siberia hasta Kamchatka, Sajalín y el noreste de China, e inverna del noreste de la India y Bangladés a Myanmar, Indochina e Indonesia. No cría dentro del ámbito de esta guía. En Europa occidental es un divagante otoñal escaso, concentrado en la última semana de septiembre y la primera quincena de octubre; Gran Bretaña acumula varias decenas de citas homologadas, con Shetland y Fair Isle en cabeza, y Noruega, Suecia, Dinamarca, Alemania y los Países Bajos suman unas pocas cada uno. Buena parte de las citas continentales proceden de estaciones de anillamiento costeras: un ave tan escondidiza se encuentra antes en una red que en el campo.

Dónde y cuándo buscarla

Primeros de octubre, tras varios días de viento del este o sureste, en un punto costero con cobertura: una isla, una depresión dunar con sauce rastrero y espino amarillo, o una estación de anillamiento. Mira al suelo y al primer medio metro de vegetación, y ante cualquier buscarla parda que se zambulle pregúntate dos cosas: ¿ha destacado el obispillo rojizo?, ¿había puntas claras en la cola? En mano, la rectriz externa resuelve el caso al instante.

Estado de conservación

Sin amenaza global: el área de cría abarca muchos millones de kilómetros cuadrados y la especie es localmente abundante. En las aves que alcanzan Europa, el número anual dice más del tiempo de septiembre y de cuántos observadores trabajan la costa que de sus efectivos. En la invernada, la transformación de humedales en arrozales y cultivos reduce el terreno disponible, pero no se ha documentado ningún descenso.