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Golondrina purpúrea | Progne subis
Purperzwaluw | Purple martin
La golondrina más grande de América y, en el este de aquel continente, casi por completo dependiente de las personas: casi todas las parejas crían en calabazas vaciadas y en casetas de varios compartimentos colocadas sobre un poste en el jardín. En Europa es una rareza extrema: un único ave británica, hallada en las Hébridas Exteriores en septiembre de 2004, fue a la vez la primera de todo el Paleártico occidental.
Voz
Voz llena, grave y rica, muy distinta del gorjeo fino de los hirundínidos europeos. El reclamo habitual es un chu-güiu gutural y cálido, repetido en vuelo, junto a un chu más corto y un suarc áspero de alarma. Sobre la colonia se levanta un parloteo burbujeante mientras decenas de aves se sostienen en el aire junto al poste de los nidos; el canto del macho antes del amanecer es una serie larga y gorgoteante que se oye desde lejos.
Todavía no hay ninguna grabación con licencia libre para esta especie.
Identificación
Grande y pesada para un hirundínido, con el volumen de un estornino: alas anchas y de base ancha, pecho profundo, cabeza fuerte y cola moderadamente ahorquillada. El macho adulto es inconfundible: negro azulado brillante con reflejos purpúreos de la cabeza a la cola, sin una sola pluma clara; ninguna otra golondrina americana es enteramente oscura por debajo. Las hembras y los jóvenes son pardo grisáceos por arriba, con un collar gris escamado que rodea el cuello, el pecho gris sucio y moteado de forma difusa y el vientre blanquecino; el paso del pecho al vientre es gradual y nunca forma una banda neta. Los jóvenes tardan dos años en alcanzar el plumaje adulto, así que en otoño vuelan toda clase de formas intermedias. El vuelo es lento y potente, con planeos largos y altos sobre alas planas, más propio de una pequeña rapaz que del aleteo nervioso de una golondrina común.
Especies parecidas
En Europa no hay nada de su tamaño: mide la mitad más que un avión común y pesa casi el doble. Un macho oscuro a distancia recuerda antes a un estornino o a un vencejo que a una golondrina, pero el vencejo común es esbelto, en forma de hoz y sin cola ahorquillada de base ancha. Las hembras y los jóvenes son el problema real: pueden pasar por un avión común desmesurado, pero este es blanco puro por debajo, con obispillo blanco grande y cola corta, mientras que la golondrina purpúrea tiene el pecho gris sucio y moteado y el obispillo uniformemente oscuro. El avión zapador lleva una banda pectoral parda bien marcada y es mucho menor. Ante un hirundínido que parezca demasiado grande y pesado, compáralo con las golondrinas que lo acompañan y fotografía cabeza, pecho y obispillo.
Hábitat
En Norteamérica es un ave de campo abierto junto al agua: bordes de pueblo, granjas, parques, puertos deportivos y orillas de lagos y balsas, donde caza a buena altura sobre el terreno abierto y la lámina de agua. En el este prácticamente toda la población cría en calabazas y cajas de varios compartimentos instaladas por personas sobre un poste, preferiblemente exentas, a poca distancia de una casa y con visibilidad despejada. En el oeste todavía usa antiguos agujeros de pícidos en árboles muertos y en cactus gigantes. Fuera de la cría se concentra en dormideros comunales enormes, en carrizales y arboledas, bandos que llegan a verse en el radar meteorológico.
Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.
Distribución y movimientos
Cría en Norteamérica, de Canadá a México, e inverna en la cuenca amazónica de Brasil, Bolivia y Perú, de modo que un ave en Europa se ha equivocado de océano entero. La única cita europea homologada es un joven en el Butt of Lewis, Hébridas Exteriores, los días 5 y 6 de septiembre de 2004, admitido por unanimidad en la categoría A de la lista británica y primera cita para el Paleártico occidental; el 6 de septiembre de ese mismo año se vio un ave en Flores, en las Azores, y en 2011 hubo allí una segunda. No hay ninguna cita en España ni en los Países Bajos. Del siglo XIX quedan cuatro reclamaciones rechazadas, entre ellas un ejemplar supuestamente obtenido en Kingstown, junto a Dublín, en 1839 o 1840 y conservado todavía en Dublín.
Dónde y cuándo buscarla
La primera quincena de septiembre, de dos a cuatro días después de que una borrasca atlántica rápida cruce el océano, y en las islas y cabos más exteriores de Irlanda, Escocia y las Azores. No mires al mar sino al abrigo: sobre un pueblo, un puerto o una charca resguardada donde cacen los aviones y las golondrinas locales. El tamaño resuelve la cita: un ave que entre ellas parezca un estornino y planee tramos largos con las alas planas y rígidas merece la cámara de inmediato, con fotos del pecho y del obispillo.
Estado de conservación
No amenazada a escala mundial, pero la población norteamericana retrocede en el este de su área, donde la especie ha pasado a depender por completo de un ejército de voluntarios que instala y limpia cada primavera calabazas y casetas de cría. La competencia por esas cajas con el gorrión común y el estornino pinto, ambos introducidos allí, es la presión más directa; un temporal frío y húmedo justo después de la llegada puede arrasar colonias enteras, porque entonces sencillamente no hay insectos voladores. El número de citas europeas no dice nada de todo esto: sigue al tiempo sobre el Atlántico.



