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Martín gigante norteamericano | Megaceryle alcyon

Bandijsvogel | Belted kingfisher

El martín pescador de América del Norte: gris azulado en lugar de cobalto y naranja, con una cabeza maciza, una cresta desgreñada y un ancho collar blanco. En Europa es uno de los divagantes más escasos que existen: un puñado de aves, casi todas en el borde atlántico occidental, y casi siempre oídas antes de verse, como un traqueteo seco sobre el agua.

Martín gigante norteamericano (Megaceryle alcyon)
Foto: mikebaird — CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Voz

Un traqueteo duro y seco, como el de una carraca de madera o el de una uña recorriendo un peine: krrrek-ek-ek-ek-ek, de ritmo desigual, sin tono musical y audible a mucha distancia. Lo emite casi siempre en vuelo rasante sobre el agua, y también desde el posadero cuando algo lo inquieta. Es el sonido lo que lo delata: casi todos los que lo han encontrado en Europa oyeron primero un traqueteo imposible de situar y solo después se pusieron a buscar.

Escucha: ReclamoXC132870

Grabación: Jonathon Jongsma — CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Identificación

Grande y recio, de cabeza grande, pico largo en forma de daga y una cresta desgreñada que se abre en dos puntas y rara vez queda plegada. Partes superiores y una ancha banda pectoral de color gris azulado, collar y partes inferiores blancos; en vuelo destella una mancha blanca en las primarias. Por debajo de la banda gris, la hembra luce una segunda banda rojiza que baja hasta los flancos: en esta especie es, pues, la hembra el ave más vistosa, cosa poco habitual entre las aves. Los jóvenes de ambos sexos muestran motas rojizas dentro de la banda pectoral. Caza desde un poste o una rama volada y se cierne pesada y ruidosamente sobre el agua antes de lanzarse.

Especies parecidas

En Europa solo cabe una comparación, la del martín pescador común. El norteamericano mide más del doble y pesa varias veces más, es gris azulado y blanco en lugar de cobalto y castaño, y lleva cresta y collar blanco, que al común le faltan. Con una observación medianamente decente no hay confusión posible. El caso incómodo es un ave lejana y vista un instante en una ría irlandesa: a distancia no se juzga el tamaño, y un pájaro gris que se cierne sobre agua salobre y luego se aleja a ras del agua se despacha sin más como otra cosa. Entonces conviene fijarse en la cabeza maciza y crestada, en el collar blanco y, sobre todo, en el traqueteo.

Hábitat

En su tierra vive junto a aguas limpias con posaderos y peces al alcance del picado: arroyos, ríos, canales, lagos, rías y costas rocosas. Para criar necesita un talud de tierra desnudo y vertical donde excavar un túnel de uno a casi dos metros; las graveras y los desmontes le sirven igual que las orillas naturales. Las aves llegadas a Europa se instalaron en aguas exactamente así: un riachuelo de Cornualles, un embalse cerca de Penzance, una ensenada resguardada de la península irlandesa de Beara y, en Lancashire, un río y un canal.

Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.

Distribución y movimientos

Cría en casi toda América del Norte, desde Alaska y Canadá hasta el sur de Estados Unidos, y en invierno las aves norteñas se retiran a los estados meridionales, América Central y las Antillas. En Europa ni cría ni pasa: llegan ejemplares sueltos, arrastrados en otoño por temporales del oeste sostenidos. El punto más cercano a la Península donde aparece de vez en cuando son las Azores, con citas en Terceira (noviembre de 2015), Corvo (octubre de 2017) y Pico (marzo de 2021). En España, hasta donde se sabe, no hay ninguna cita homologada, ni en la Península ni en las islas, y tampoco cabe esperarla con cierta frecuencia. El grueso de las citas europeas se reparte entre Irlanda y Gran Bretaña, que suman una docena desde 1908, y hay una sola cita neerlandesa, de un ave abatida en 1899.

Dónde y cuándo buscarla

No es un pájaro que se salga a buscar, sino uno con el que se tropieza. Quien recorra una ría o un caño del oeste en octubre o noviembre hará bien en trabajar de oído: ese traqueteo no pertenece a ninguna ave europea, y es la razón de que la mayoría de las citas llegaran a advertirse. Por lo demás, es cuestión de seguir los avisos. Un ave que se ha adueñado de un tramo de río puede quedarse meses, como la de Lancashire entre noviembre de 2021 y abril de 2022, y esa sí compensa el viaje.

Estado de conservación

Sin amenaza global (UICN: Preocupación Menor), con una población reproductora norteamericana estimada en torno a 1,8 millones de aves. Aun así, los censos estadounidenses de aves reproductoras muestran que la población se reduce de forma sostenida, algo más de un tercio entre 1966 y 2019, por el escollerado y la fijación de las orillas, que eliminan los taludes verticales donde excava el nido, y por las molestias en los tramos ocupados. En clave europea no hay nada que gestionar: se trata de unos pocos ejemplares. Dice bastante, eso sí, que de los más antiguos —el neerlandés, los irlandeses y el de Cornualles— tengamos noticia únicamente porque los mataron a tiros.