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Rebeco alpino | Rupicapra rupicapra
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El rebeco alpino (Rupicapra rupicapra) es un bóvido rupícola diurno de los Alpes, los Cárpatos y otras cordilleras de Europa central y suroriental. Suele estar a la vista en laderas abiertas, pero normalmente a gran distancia, de modo que hace falta un telescopio para verlo bien. En los Alpes y los Cárpatos se encuentra casi siempre peinando las fajas de hierba entre los cortados. En los Pirineos, la cordillera Cantábrica y los Apeninos vive otra especie, el rebeco pirenaico.
Rastros
La huella mide de 5 a 6,5 cm de largo y de 3 a 4 cm de ancho, con dos pezuñas claramente separadas y de punta redondeada más que aguda; el rebeco separa los dedos para agarrarse, lo que se aprecia en la huella. Los espolones marcan en nieve y en suelo blando. En la nieve el rastro es el indicio más útil: líneas largas y rectas que cruzan en diagonal un nevero o un corredor de cortado a cortado, a menudo por terreno impracticable para las personas. En nieve profunda excava embudos hasta la hierba; una ladera con muchos de esos hoyos indica un grupo. Los excrementos son bolitas negras y brillantes de 8 a 12 mm en montones sueltos sobre repisas y en los encames; en el campo no se distinguen con seguridad de los de la cabra montés, el muflón y la cabra doméstica en libertad; el lugar y los rastros asociados son decisivos. Los encames son más claros: hoyos ovalados rascados bajo un extraplomo o en una repisa, con excrementos y pelos sueltos, que se usan durante años. En junio el pelaje de invierno mudado queda en mechones sobre matas y rocas. En invierno hay señales de ramoneo en pino negro, alerce joven y abeto: brotes mordidos y corteza arrancada localmente. Durante el celo, en noviembre, los machos frotan la secreción de las glándulas situadas detrás de los cuernos contra ramas y aristas de roca, dejando un fuerte olor a macho cabrío perceptible con aire en calma. Un indicio importante es el silbido de alarma, un resoplido agudo por la nariz que se oye a gran distancia e indica que un grupo ha detectado al observador.
En su hábitat

Con pelaje de invierno

La cría

Identificación
Un bóvido rupícola compacto de 110 a 130 cm de longitud cabeza-cuerpo, 70 a 85 cm de alzada y 25 a 60 kg, de cuerpo corto sobre patas altas y fuertes y con una cola corta de 3 a 8 cm. El pelaje de verano es pardo leonado claro a ocre; el de invierno es casi negro, mucho más largo, con los cuartos traseros claros, pelos de guarda largos sobre dorso y flancos y una mancha blanco sucio en la grupa. Por el dorso corre una banda negra. La cara es el carácter a distancia: blanco crema a amarillo pálido, con una línea negra nítida del hocico, a través del ojo, hasta la oreja, y la barbilla negra. Ambos sexos llevan cuernos en gancho: finos, lisos y negros, que suben verticales desde justo encima de los ojos y se doblan bruscamente hacia atrás en el extremo; de 15 a 30 cm, más gruesos en la base y más ganchudos en el macho, más finos y de curva más abierta en la hembra. Las pezuñas tienen un borde externo duro y cortante que da agarre en la roca y el hielo y, dentro, una almohadilla blanda y elástica; los dos dedos se separan mucho. La cría sigue a la madre por terreno escarpado a los pocos días.
Especies parecidas
En los Pirineos, la cordillera Cantábrica y los Apeninos no vive esta especie, sino Rupicapra pyrenaica, el rebeco pirenaico (rebeco, sarrio o isard), con las formas pyrenaica en los Pirineos, parva en la cordillera Cantábrica y ornata en los Abruzos. Las dos especies no se solapan en ningún punto. R. pyrenaica es menor y más ligero, su pelaje invernal es pardo rojizo en vez de negro, la máscara facial negra es menos cerrada, y tiene manchas blancas o blanco rojizas muy visibles en garganta, hombro y flanco que R. rupicapra no tiene. Un rebeco visto en Picos de Europa u Ordesa es, por tanto, la otra especie; es el error de identificación más frecuente. En los Alpes aparecen además: la cabra montés alpina, mucho más pesada y maciza, con la cabeza roma sin máscara facial y, en el macho, cuernos muy grandes, anillados y curvados hacia atrás; el muflón, con cuernos enroscados y una silla clara; y las cabras domésticas en libertad, que en las montañas del sur son a distancia la causa de confusión más frecuente. En la península ibérica, la cabra montés ibérica, mucho más robusta y con otra cornamenta, puede confundirse con el rebeco pirenaico.
Hábitat
La franja entre el límite del arbolado y la roca. Pastizales alpinos y subalpinos, pedreras, cantiles y fajas de hierba entre los cortados forman el hábitat estival, hasta por encima de 3000 m. En invierno el rebeco baja al bosque de montaña (coníferas y bosque mixto con claros) y a solanas empinadas donde el viento retira la nieve; el matorral de pino negro le da allí cobertura. En todas partes es característica la combinación de alimento y terreno escarpado e impracticable a poca distancia.
Dónde vive realmente el animal, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.
Distribución
Los Alpes, con diferencia la mayor población (cientos de miles de animales), además del Jura, los Vosgos (introducido desde los años cincuenta), la Selva Negra, los Tatras, los Cárpatos, las montañas dináricas, el Pindo y los Balcanes, el Cáucaso y el nordeste de Anatolia; fuera de Europa fue introducido en Nueva Zelanda, donde se considera plaga. El límite septentrional en Europa está en los Tatras y los Alpes; el rebeco alpino no está presente en Escandinavia, las islas británicas ni los Países Bajos y Bélgica, y no lo ha estado en tiempos históricos. Las poblaciones más próximas a los Países Bajos y Bélgica están en los Vosgos, a unos 400 km de las Ardenas, seguidas del Jura y los Alpes suizos y bávaros. En la península ibérica no está presente. En los Pirineos (Ordesa, Aigüestortes, Valle de Arán, Alta Ribagorza) y la cordillera Cantábrica (Picos de Europa, Somiedo, Riaño, Fuentes Carrionas) vive Rupicapra pyrenaica, con unos 25.000 animales en los Pirineos y una cifra parecida en la cordillera Cantábrica; ambas poblaciones se recuperaron con fuerza en el siglo XX tras quedar reducidas a unos pocos núcleos.
- Autóctono
- oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Modo de vida
El rebeco es diurno y por ello uno de los grandes mamíferos más fáciles de observar en las montañas europeas: pace a primera hora de la mañana y a última de la tarde y rumia entretanto tumbado en una repisa, a menudo a la vista. Las hembras con crías y los jóvenes viven en grupos de cinco a treinta animales, hasta cien en otoño; los machos viejos son solitarios la mayor parte del año. La dieta cambia mucho con la estación: gramíneas alpinas, herbáceas y flores en verano; musgos, líquenes, yemas, acículas de pino negro y abeto, y corteza en invierno. La migración altitudinal es la norma: por encima del límite del arbolado en verano, en el bosque y en solanas barridas por el viento en invierno. El celo va de mediados de noviembre a mediados de diciembre: los machos se persiguen entre sí y persiguen a las hembras por laderas nevadas, lo que a veces termina en caídas mortales. La gestación dura unos 170 días; en mayo o junio nace una sola cría en una repisa resguardada, rara vez dos. La cría se pone en pie en menos de una hora y sigue a la madre a los pocos días. Los rebecos viven de quince a veinte años. No tienen reposo invernal, pero reducen mucho el gasto energético en invierno: menos movimiento, un metabolismo más bajo y una pérdida de peso que en animales viejos puede llegar a un tercio de su masa corporal. Las molestias en invierno, por ejemplo de esquiadores fuera de pista o excursionistas con raquetas en solanas, tienen por ello consecuencias importantes.
Dónde y cuándo buscarla
Busca temprano, en altura y con telescopio. Después del amanecer, recorre sistemáticamente con la vista las fajas de hierba entre los cortados y la línea de cresta: un rebeco paciendo es una forma oscura que se mueve despacio, y donde hay uno suele estar el grupo entero cerca. A media mañana los animales pasan a las umbrías y se tumban en repisas. Son zonas conocidas el Parque Nacional del Gran Paradiso en Italia, los Alpes de Berchtesgaden, la Vanoise, el Parque Nacional Suizo de Zernez, los Hohe Tauern y los Altos Tatras; en todas ellas los animales están acostumbrados a los excursionistas y pueden observarse a unos cien metros. Para R. pyrenaica son adecuados Ordesa y Monte Perdido, Aigüestortes, Picos de Europa y Somiedo, con el mismo método. En noviembre puede observarse el celo, con persecuciones por laderas nevadas. No camines por encima de un grupo: los rebecos reaccionan ante un peligro desde arriba y huyen. Escucha el silbido de alarma, que a menudo es la primera señal de su presencia.
Estado de conservación
Preocupación menor (LC, 2021), con más de un millón de animales y una población alpina en aumento; el rebeco es uno de los pocos ungulados europeos a la vez abundante y cazado bajo cupo en toda su área. Los problemas son locales. Dos enfermedades pueden reducir una población en un ochenta por ciento en pocos años: la queratoconjuntivitis infecciosa o ceguera del rebeco, que deja a los animales temporalmente ciegos, por lo que pueden despeñarse, y la sarna sarcóptica, que desde el siglo XIX avanza en oleadas por los Alpes orientales y los Cárpatos y que en España ha afectado gravemente a las poblaciones cantábricas del rebeco pirenaico. Se suman la competencia con ovejas y vacas en los pastos de verano, la construcción de estaciones de esquí y remontes en el área de invernada y, en los últimos años el principal factor de molestia, el uso recreativo fuera de pista en invierno, cuando cada huida consume una energía que los animales necesitan para superar el invierno. El calentamiento climático desplaza hacia arriba el piso alpino y reduce el hábitat en cada macizo; los estudios en los Alpes apuntan además a un menor peso de los rebecos jóvenes en veranos más cálidos.
Nombre científico
Rupicapra rupicapra | (Linnaeus, 1758)
Linnaeus describió la especie en 1758 como Capra Rupicapra; al haber pasado después a otro género, el autor y el año van entre paréntesis. Rupicapra es latín, de rupes, 'roca', y capra, 'cabra': la cabra de las rocas. El nombre específico repite el del género. El ejemplar de la descripción original procedía de Suiza.





