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Mito común
Aegithalos caudatus | Staartmees | Long-tailed tit
El mito común no es un verdadero párido, sino una bola de plumón de ocho gramos con una cola más larga que el resto del cuerpo. Viaja en bandos familiares que recorren los arbustos entre un parloteo incesante; siempre se oyen antes de verse.
Voz
El mito apenas tiene canto propiamente dicho; lo que tiene es un parloteo de contacto continuo que mantiene unido al bando, y ese es el sonido por el que se reconoce. Alternan tres elementos: un si-si-si fino, agudo y rápido, parecido al del reyezuelo pero algo más lleno; un pt o tup corto y seco; y sobre todo un tserrrp o tserr-r-r seco, traqueteante y chirriante, como si se rascara una lima diminuta. Ese traqueteo es el sonido decisivo y llega sorprendentemente lejos. Un bando suena así como un chirriar y traquetear inquieto y sin pausa que se desplaza despacio por la orla del bosque, con aves nuevas incorporándose sin cesar. Se oye todo el año, pero con más claridad de octubre a marzo, cuando los grupos familiares vagan; en época de cría los pájaros enmudecen y pasan desapercibidos. A comienzos de primavera el macho emite a veces un cantito suave y cascabeleante que no es más que sus reclamos enhebrados.
Grabación: Jochem Verweij — CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Identificación
Inconfundible por la silueta: cuerpo esférico, cabeza diminuta y redonda, pico minúsculo y romo y una cola muy larga, blanquinegra y escalonada que supera la mitad de la longitud total. Partes superiores negras con una mancha escapular pardo rosada; inferiores blanco sucio lavadas de rosa en flancos y vientre. En la subespecie que cría en el centro y norte de Europa, europaeus, una ancha banda negra va del pico a la nuca pasando por el ojo, con una corona central blanquecina en medio. El anillo ocular desnudo es amarillo a rojo anaranjado en los adultos. El vuelo es débil y ondulante, con la cola ondeando detrás, y los bandos cruzan los claros casi siempre de uno en uno.
Especies parecidas
La confusión es casi imposible, pero conviene tener presente dos cosas. En el carrizal, el bigotudo también tiene cola larga, pero es pardo anaranjado cálido, con cabeza gris azulada y bigotera negra en el macho, y nunca abandona el carrizo. Y en algunos otoños llegan al norte de Europa mitos nórdicos de la forma caudatus, de cabeza enteramente blanca y sin banda negra; son la misma especie, pero destacan al instante dentro de un bando. En la Península cría la forma irbii, que al contrario tiene la cabeza oscura, gris negruzca. De oído: el si-si-si fino recuerda al reyezuelo y al herrerillo, pero el traqueteo seco tserrp intercalado es exclusivo.
Hábitat
Bosque caducifolio y mixto con sotobosque denso, orlas forestales, setos, setos abandonados, saucedas y abedulares húmedos, matorral de ribera, parques, cementerios y jardines grandes. El nido es una de las construcciones más notables de Europa: una bola ovalada y cerrada de musgo y telaraña, camuflada por fuera con líquenes y forrada por dentro con a veces más de mil plumas, situada en una zarza o en la horquilla de un espino. En España también en encinares y pinares y en sotos de chopo y sauce.
Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.
Distribución y movimientos
De Irlanda a Japón, en una larga serie de subespecies cuya cabeza se vuelve más blanca de oeste a este. En los Países Bajos es un reproductor común y en aumento en las últimas décadas, presente todo el año y prácticamente sedentario; en años de invasión llegan en octubre aves nórdicas de cabeza blanca que aparecen hasta en las dunas y las islas del Wadden. En España está ampliamente repartido por el norte y el centro y es más escaso en el sureste seco.
- Todo el año
- Reproducción (verano)
- Invierno
- Paso migratorio
- Dirección de migración
- oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Dónde y cuándo buscarla
Los mejores meses son de noviembre a febrero: recorre una orla de bosque o un seto y escucha el traqueteo. En cuanto lo oigas, quédate quieto y espera; el bando suele venir directo hacia ti y pasar a pocos metros, porque el mito es llamativamente poco desconfiado. Sigue un rato al grupo, porque casi siempre lo acompañan otras especies: herrerillos, carboneros palustres, agateadores, reyezuelos y, en otoño, algún mosquitero bilistado. Para ver el nido hay que acercarse a un zarzal o un tojal a mediados de marzo, cuando empieza la construcción y la hoja aún no estorba.
Estado de conservación
No amenazado y en aumento en buena parte de Europa, sobre todo gracias a una sucesión de inviernos suaves y al crecimiento del matorral en bosques y bordes urbanos. Las heladas fuertes son la gran amenaza: un invierno con nieve y hielo prolongados puede costar más de la mitad de los efectivos locales. Como cada pareja saca diez o más pollos y suele contar con ayudantes del grupo familiar, la recuperación se completa normalmente en dos o tres años.




