Todas las especies › Paseriformes › Treparriscos › Treparriscos
Treparriscos | Tichodroma muraria
Rotskruiper | Wallcreeper
El treparriscos es la única especie de su familia y, para muchos, el ave más deseada de las montañas españolas. Al principio no se ve ningún pájaro: una mancha gris se desplaza por un paredón calizo desnudo y solo cuando abre las alas salta el carmín de la roca. En vuelo recorre la pared con aleteo lento e irregular, más parecido al de una mariposa enorme que al de un paseriforme. SEO/BirdLife lo eligió Ave del Año 2025, y esa elección puso por primera vez en el mapa a un ave que cría en el Pirineo y en la cordillera Cantábrica y que casi nadie había visto.
Voz
El canto se impone al ruido del torrente y suele ser la primera señal de que está ahí. Es una serie de silbidos claros y muy alargados, cada uno en un tono distinto, normalmente de tres a cinco seguidos, que suben y luego se dejan caer: chii — chuu — chiíí. El timbre es puro y aflautado, con algo de melancólico, y lo emite desde una repisa o durante el vuelo de mariposa, sobre todo de marzo a junio. El reclamo es un tuii fino y agudo, corto y penetrante, que se oye también fuera de la época de cría. En un cañón conviene esperar a que amaine el viento antes de dar la pared por vacía.
Todavía no hay ninguna grabación con licencia libre para esta especie.
Identificación
Del tamaño de un gorrión, pero de construcción muy distinta. El plumaje es gris pizarra, más claro en el vientre, con un pico largo, fino y muy curvado que entra en las grietas como unas tenazas. En plumaje nupcial el macho luce garganta y pecho alto de un negro intenso, netamente recortados sobre el gris; la hembra apenas muestra una mancha apagada o incompleta y en invierno ambos tienen la garganta blanca. Las alas son anchas, cortas y redondeadas, y esa es la imagen que queda: las coberteras son de un carmín intenso y las remeras negras con dos filas de manchas blancas redondas en las primarias externas. La cola es corta, con la punta clara. No hay cola rígida de apoyo como en los agateadores; se agarra con dedos largos y uñas grandes y curvas y se equilibra abriendo y cerrando las alas sin parar, como si respirase. Ese aleteo intermitente es la mejor marca a distancia, porque cada movimiento enseña el rojo.
Especies parecidas
En cuanto abre el ala, la confusión es prácticamente imposible. A gran distancia, o a contraluz sobre la pared, recuerda más a una mariposa o a un murciélago, y no pocos observadores toman al principio un treparriscos por una hoja al viento. El trepador azul es igual de gris y también trepa, pero vive en árboles, tiene pico recto, antifaz negro y flancos herrumbrosos, y baja de cabeza. El avión roquero es pardo y caza en vuelo en vez de trepar. La chova piquigualda es mucho mayor y negra. El roquero solitario, el gorrión alpino y el acentor alpino comparten sus paredes, pero ninguno es gris con rojo.
Hábitat
Paredones verticales, preferentemente calizos, con abundancia de grietas, repisas y extraplomos, en general entre los mil y los tres mil metros y muy a menudo sobre un cañón o junto a una cascada, donde la roca se mantiene húmeda y hay insectos. Con la pared van las pedreras de su base y las bocas de cuevas y covachos, donde también rebusca. El nido queda en el fondo de una grieta o bajo un extraplomo, fuera de alcance. En invierno desciende a farallones y hoces de menor altitud y acepta sin reparos la roca construida por el hombre: canteras abandonadas, presas, viaductos, castillos, murallas y las fachadas de las catedrales, donde saca de las juntas las mismas arañas e insectos que de una caliza.
Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.
Distribución y movimientos
De la cordillera Cantábrica y los Pirineos a los Alpes, los Apeninos, los Cárpatos y los Balcanes, y hacia el este por Turquía, el Cáucaso, Irán y Asia Central hasta el Himalaya y el oeste de China; la mayor parte de esa extensión queda muy lejos de Europa. En España se calcula una población de entre algo más de seiscientos y novecientos territorios, es decir del orden de mil doscientos a mil ochocientos individuos, repartidos en dos núcleos separados: el Pirineo, con 595 a 704 territorios estimados solo en el Pirineo aragonés en 2015 y un mínimo de 65 en el catalán, y la cordillera Cantábrica, con unos 50 a 100. En invierno buena parte de las aves baja a hoces y cañones de la Meseta y de las sierras del interior.
- Todo el año
- Reproducción (verano)
- Invierno
- Paso migratorio
- Dirección de migración
- oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Dónde y cuándo buscarla
En verano busca una hoz caliza profunda con cascada y una pared orientada al norte que siga en sombra a media mañana. Ponte lejos, de modo que veas el paredón entero, y bátelo con paciencia en barridos horizontales; el telescopio sobre trípode es muy superior a los prismáticos. No buscas la silueta de un pájaro sino un movimiento: una motita gris que salta por la roca y se enciende de rojo a cada salto. Ordesa, Añisclo, las hoces del Pirineo aragonés y los desfiladeros de los Picos de Europa son terreno clásico. El invierno, sin embargo, es más fácil: de noviembre a marzo los treparriscos bajan a cortados, presas y edificios antiguos de los valles y de la Meseta, y allí se dejan ver a la altura de los ojos; catedrales, castillos y hoces fluviales guardan invernantes que vuelven año tras año.
Estado de conservación
Sin amenaza a escala mundial, pero esa etiqueta oculta lo escaso que es en todas partes. Cada pareja ocupa un tramo largo de pared, las densidades no son altas en ningún sitio y el censo resulta muy difícil, de modo que las tendencias se conocen mal. En España se ha señalado que, solo por el tamaño de la población, la especie cumpliría los criterios para figurar como En Peligro, y los dos núcleos peninsulares están aislados entre sí. Los riesgos que más se citan son el calentamiento del clima, que estrecha por arriba la alta montaña que necesita y seca los rezumes donde se alimenta, y la molestia de la escalada y el alpinismo en las paredes de cría. Donde una pared se deja tranquila, la pareja se queda.



