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Papamoscas papirrojo | Ficedula parva
Kleine vliegenvanger | Red-breasted flycatcher
El papamoscas papirrojo llega a la península en el filo del otoño: un pajarillo pequeño, redondo y con aire de petirrojo, en un seto costero o en un parque de la cornisa cantábrica, que levanta la cola y desaparece. Son muy pocos al año, casi siempre aves jóvenes sin rastro de naranja, y los encuentra quien conoce su reclamo seco y traqueteante. En los hayedos de montaña de Polonia y Eslovaquia, en cambio, es un ave reproductora corriente que se oye mucho antes de verse.
Voz
El reclamo es lo que cuenta aquí: un trrrt seco y traqueteante que recuerda mucho al chochín, pero más corto y más suave, alternado a menudo con un hit o chic breve y duro. Quien lo oiga en octubre en un soto costero debe detenerse. El canto, que se escucha en Europa oriental y a veces de algún macho aislado en primavera, es una serie silbada corta y clara que empieza como un mosquitero común y desciende como el final del mosquitero musical: tsi-tsi-tsi-tiu-tiu-tiu, de tres a cuatro segundos y sorprendentemente sonora para un ave tan menuda. El macho canta alto, con la garganta hinchada y la cola desplegada.
Todavía no hay ninguna grabación con licencia libre para esta especie.
Identificación
El papamoscas más pequeño de Europa, apenas mayor que un reyezuelo de cabeza gruesa. La silueta es de petirrojo: cuerpo redondeado, cabeza grande y esférica, pico corto y un ojo oscuro y grande en una cara lisa, con un anillo ocular claro y llamativo que lo agranda todavía más. Pardo grisáceo por arriba, blanco sucio por abajo con un tono crema en los laterales del pecho. El rasgo decisivo está en la cola: negra, con una gran mancha blanca en la base de las rectrices externas, de manera que en cada vuelo se encienden dos destellos blancos como si escapara una collalba en miniatura. Además mantiene la cola levantada, con las alas caídas, y la baja de golpe; ese solo gesto ya orienta. El macho adulto luce en primavera la garganta y el pecho alto de color naranja rojizo, que se difumina en el blanco, enmarcado por los laterales grises de la cabeza; hembras, machos jóvenes y todas las aves de otoño carecen por completo de naranja.
Especies parecidas
El papamoscas gris es la comparación que más veces hace falta en la costa en otoño; consulta también su ficha. Aquel es un tercio mayor, de alas y cola mucho más largas, estriado en píleo y pecho, y con la cola uniforme y sin blanco; además espera inmóvil y erguido en vez de agitar la cola. El papamoscas cerrojillo es más compacto, tiene una mancha alar blanca amplia y blanco en los laterales de la cola en toda su longitud, no solo en la base. Un petirrojo es mayor, de patas más largas y trabaja el suelo. Queda su pariente oriental Ficedula albicilla, que no figura en esta guía pero justifica mirar con cuidado: tiene las supracaudales negras en lugar de pardas, el pico enteramente oscuro y, en el macho, una manchita naranja en la garganta netamente delimitada por gris. En caso de duda, el reclamo decide.
Hábitat
En las áreas de cría, bosque caducifolio y mixto alto, maduro y umbroso —hayas, carpes, robles— con dosel cerrado, sotobosque despejado y abundantes ramitas desnudas a media altura desde las que cazar. Se alimenta llamativamente alto, casi siempre por encima de los diez metros, y allí se comporta más como un mosquitero que como un papamoscas. En paso es mucho menos exigente: sotos costeros, matorral de espino y saúco tras las dunas, jardines, cementerios y arbolado portuario.
Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.
Distribución y movimientos
Cría en Europa oriental, desde el este de Alemania, Chequia, Polonia y los países bálticos hasta los Urales, al norte hasta el centro de Finlandia y Suecia y al sur hasta los Cárpatos y el norte de Grecia; hacia el oeste se vuelve escaso y disperso. Su ruta migratoria es notable: casi toda la población inverna en Pakistán y la India, un rumbo que apenas sigue ningún otro paseriforme europeo. En España es una rareza con muy pocas citas anuales, concentradas sobre todo entre octubre y diciembre y con clara preferencia por la franja cantábrica y el nordeste; algunas aves se quedan semanas en un mismo parque o soto y permiten verlas con calma.
- Reproducción (verano)
- Invierno
- Paso migratorio
- Dirección de migración
- oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Dónde y cuándo buscarla
De mediados de septiembre a finales de noviembre, con viento del este o del nordeste, en un cabo, una isla o un observatorio de migración de la cornisa cantábrica. Recorre el borde interior de las dunas y las matas de espino, espino amarillo y saúco y escucha el traqueteo seco; solo después empieza a buscar. Si el ave vuela, mira la cola y no el ave: dos manchas blancas en la base y asunto resuelto. Si se queda quieta, comprueba el anillo ocular, el pico corto y la costumbre de mantener la cola alzada. En primavera merece la pena escuchar en mayo, bajo un hayedo viejo de Polonia oriental o Eslovaquia, el silbido descendente; el ave canta alto y no se ve hasta que sabes dónde está.
Estado de conservación
No amenazado, con una población amplia que se extiende de Europa central hasta Siberia y que en el borde occidental del área más bien crece. La especie depende de bosques viejos y altos con dosel cerrado y desaparece allí donde esos bosques se aclaran o se rejuvenecen. Nunca ha criado en la península, de modo que el número de aves que se ven aquí no dice nada sobre cómo le va a la especie y bastante sobre cuántos observadores reconocen su reclamo.



