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Tarabilla europea | Saxicola rubicola
Roodborsttapuit | European stonechat
De todos los pájaros pequeños del matorral abierto, la tarabilla europea es la más fácil, porque siempre se pone encima: en la punta de una jara, en un alambre, en la vara seca de un cardo, muy erguida y meneando la cola. Y se delata sola, porque en cuanto entras en su territorio empieza a repetir un chac-chac seco que no abandona. Está presente todo el año en casi toda la Península y es de las aves que primero se aprenden.
Voz
El reclamo explica el nombre popular de todo el grupo: un chac o chac-chac duro y seco, como dos guijarros entrechocados, casi siempre precedido de un güit fino y quejumbroso, en conjunto güit-chac-chac. Lo repite sin descanso mientras sigas dentro del territorio, y suele ser el primer aviso de que está ahí. El canto es una estrofa corta, apresurada y algo raspante de uno o dos segundos, de ritmo parecido al del acentor común, emitida desde lo alto de una mata o en un breve vuelo cantor aleteado. Se oye de febrero a julio, con el máximo en marzo y abril.
Todavía no hay ninguna grabación con licencia libre para esta especie.
Identificación
Pequeña, redondeada y de cabeza grande, con cola corta y alas cortas, y siempre en postura vertical. El macho en verano tiene cabeza y garganta enteramente negras, sin ceja alguna, y detrás, a cada lado del cuello, un ancho collar blanco incompleto que no se cierra por la nuca. El manto es pardo negruzco y estriado, sobre las coberteras alares destaca una mancha blanca, y el pecho es rojo anaranjado y se difumina en blanco sucio hacia el vientre. El obispillo es crema con estrías oscuras: una zona clara imprecisa, nunca un panel blanco limpio y amplio. La cola es uniformemente oscura, sin blanco. La hembra es el mismo pájaro en pardo: cabeza oscura pero no negra, garganta clara, collar difuso, pecho anaranjado cálido. En otoño todas las aves van orladas de crema y la cabeza parece parda; entonces lo seguro es la cola oscura sin blanco y el obispillo estriado.
Especies parecidas
Todo gira en torno a la tarabilla norteña; consulta también su propia ficha, donde la misma diferencia se explica desde el otro lado. La norteña luce en todos los plumajes una ceja crema ancha que se prolonga muy por detrás del ojo y convierte la mejilla oscura en un antifaz; la europea no la tiene nunca, tampoco la hembra. Haz volar al ave y mira la cola: la norteña muestra una mancha blanca a cada lado de la base, la europea la tiene lisa y oscura. La norteña parece además más esbelta, de ala más larga y cola más corta, y se posa más en herbáceas altas que en matas. El calendario resuelve casi todo: en España la norteña solo está de paso, sobre todo en abril y mayo y de agosto a octubre, mientras que la europea se ve los doce meses. La tarabilla siberiana completa el trío entre las divagantes: más pálida, con obispillo crema amplio y sin estrías, vientre y flancos mucho más blancos y axilares oscuras; también tiene ficha propia. Además: el petirrojo no sale del sotobosque, carece de mancha alar blanca y tiene patas largas y finas; la collalba gris es mayor, de patas más largas, y en vuelo enseña un ancho obispillo blanco con una T invertida negra en la cola.
Hábitat
Terreno abierto, bajo y seco, con matas donde posarse y una cubierta herbácea densa donde criar: jarales, brezales, tomillares y retamares claros, linderos de cultivos y barbechos con ribazos, cunetas y taludes de vías, bordes de bosque y repoblaciones jóvenes, y matorral costero y dunar. El nido va en el suelo, bajo una mata, siempre a pocos metros de un posadero. Donde las cunetas se siegan a ras todos los años desaparece; donde la siega se retrasa o se hace por tramos vuelve enseguida.
Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.
Distribución y movimientos
De Irlanda y Gran Bretaña hacia el este hasta Ucrania y Turquía, y hacia el sur hasta el noroeste de África; las aves del norte se desplazan al suroeste de Europa y al Magreb, las meridionales son sedentarias. En España está repartida por toda la Península y Baleares, común aunque nunca abundante, desde el nivel del mar hasta cerca de los dos mil metros, y en invierno recibe además aves centroeuropeas que ocupan las campiñas y las vegas. En los Países Bajos, tras hundirse hacia 1975, ha vuelto con fuerza y cuenta hoy con 18.000 a 22.000 parejas.
- Todo el año
- Reproducción (verano)
- Invierno
- Paso migratorio
- oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Dónde y cuándo buscarla
Recorre un jaral, un brezal o un mosaico de cultivos con ribazos en una mañana soleada y sin viento de marzo o abril y mira las puntas de las matas y los alambres. El macho usa los mismos tres o cuatro posaderos durante horas, en pleno plumaje nupcial, y suele dejarse acercar a diez metros. Si oyes el chasquido pero no ves nada, quédate quieto: subirá por su cuenta a comprobar quién anda por su territorio. En invierno resulta aún más sencillo, porque ocupa cualquier baldío, cuneta o huerta abandonada.
Estado de conservación
No amenazada a escala mundial y catalogada como de preocupación menor en España, donde sigue siendo un ave común y bien repartida y no figura en ninguna categoría de amenaza. En el norte y el oeste de Europa la especie se ha expandido con claridad desde 1990, favorecida por una racha de inviernos suaves —es migrante de corta distancia, y una ola de frío se le lleva de golpe buena parte de la población— y por la recuperación de brezales y matorral. Lo que sí le cuesta ejemplares en el campo español es la desaparición de los ribazos, linderos y cunetas embastecidas donde encuentra a la vez posadero, nido y alimento: la concentración parcelaria, el desbroce de cunetas en plena primavera y los insecticidas actúan sobre los tres a la vez.




