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Correlimos culiblanco | Calidris fuscicollis
Bonapartes strandloper | White-rumped Sandpiper
El correlimos culiblanco realiza una de las migraciones más largas de cuantas emprenden las aves norteamericanas: de la tundra ártica húmeda a Tierra del Fuego y las Malvinas, a veces en etapas de cuatro mil kilómetros sin tomar tierra. Se reconoce por una banda blanca limpia sobre la cola que ningún otro correlimos pequeño del continente posee. Desde hace poco figura como vulnerable en la Lista Roja.
Voz
El reclamo es un tsiit agudo, tenue y de timbre casi electrónico, comparado a menudo con el chillido de un ratón: un sonido que se impone al murmullo de un bando mixto y permite localizar a la especie sin verla. Quien lo conoce oye al ave en vuelo antes de que asome la banda blanca del obispillo. En la tundra de cría el macho entona un canto mecánico y semejante al de un insecto, que alterna con rapidez un zumbido metálico y una nota grave, gutural o roncante, emitido en un vuelo nupcial suspendido. Dentro del bando emite además notas breves de contacto, mucho más suaves que el reclamo de vuelo.
Grabación: Jacob Wijpkema — CC BY-NC-SA 4.0 · Est Parraga, Yacuma, Beni Department, Bolivia · xeno-canto
Identificación
Algo mayor y sobre todo más alargado que los demás correlimos pequeños, con una silueta estirada porque las puntas de las alas sobrepasan claramente el extremo de la cola en reposo. La marca decisiva es la banda blanca ancha y limpia de las coberteras supracaudales, que solo se ve al levantar el vuelo. En plumaje nupcial es pardo con tonos herrumbrosos y fino moteado oscuro en cabeza, pecho y — esto es lo importante — buena parte de los flancos, donde los demás correlimos pequeños son blancos. Las aves en plumaje de invierno son de un pardo grisáceo más uniforme, sin herrumbre; los juveniles parecen escamados por los ribetes castaños y dorados. El pico, corto y recto, presenta en la base de la mandíbula inferior una mancha clara pardo rojiza, visible con buena luz y a corta distancia.
Especies parecidas
El correlimos de Baird (Calidris bairdii) es la especie más confusa: igual de alilargo y estirado, pero de pecho más cálido y acanelado, sin estrías en los flancos y con una lista oscura en el centro del obispillo. El correlimos semipalmeado (Calidris pusilla) y el correlimos de Alaska (Calidris mauri) tienen las alas más cortas — las puntas no rebasan la cola — y carecen de la banda blanca. El correlimos zarapitín (Calidris ferruginea) también muestra el obispillo blanco, pero se alza sobre patas más largas y tiene el pico largo y curvado de forma regular. El correlimos común (Calidris alpina) es más recio, con el pico más largo y curvado y una lista central oscura en el obispillo.
Comparar correlimos, agachadizas y afines: pico, patas, banda alar y rabadilla
Hábitat
Cría en tundra ártica húmeda con una cubierta baja de hierbas, musgos o arbustos enanos, y prefiere los montículos de los prados encharcados de cárices. En el paso primaveral es un ave del interior: pastos inundados, campos húmedos, humedales someros de la pradera y las orillas fangosas de los embalses, a menudo lejos del mar. En otoño se desplaza a la costa y emplea llanuras mareales, marismas saladas y lagunas para acumular grasa antes de la travesía. Las aguas profundas, la vegetación densa y las costas rocosas no entran en su repertorio: lo que necesita es fango blando en el que hundir el pico hasta la base.
Donde el ave se encuentra con más frecuencia, según la USNVC — la clasificación de vegetación de Estados Unidos y Canadá — y CMECS para el mar y la costa.
Distribución y movimientos
El área de cría va desde la costa norte de Alaska hacia el este por el Ártico canadiense hasta la orilla noroeste de la bahía de Hudson y por las islas desde Banks hasta Devon y Baffin. Inverna en el extremo sur de Sudamérica — Argentina, Chile, el sureste de Brasil y las Malvinas —, fuera del marco cartográfico de esta guía. La ida y la vuelta difieren mucho: en primavera atraviesa las Grandes Llanuras y el valle del Misisipi, y en otoño baja por la costa atlántica de Canadá y Nueva Inglaterra, desde donde cruza a Sudamérica en un único vuelo oceánico que puede alcanzar los cuatro mil kilómetros. En esa ruta una parte de las aves pasa por el Caribe y las Bermudas; en el oeste del continente es escaso.
- Todo el año
- Reproductor (verano)
- Paso
- oscuro = área principal, claro = disperso
Dónde y cuándo buscarlo
Búscalo en mayo en un pasto inundado de las Grandes Llanuras, caminando entre correlimos pectorales, y fíjate primero en la longitud: puntas alares más allá de la cola y un dorso largo y plano. Espera después a que el bando levante el vuelo: la banda blanca sobre la cola resuelve la duda en un segundo. En la costa este, en otoño, lo que más ayuda es el oído: ese chillido de ratón lo delata en un bando de cientos.
Conservación
Partners in Flight estima la población reproductora en unos 1,7 millones de aves, pero la Lista Roja sitúa ya a la especie en la categoría de vulnerable (VU) por un descenso rápido. Las amenazas se concentran en la ruta migratoria: la desecación de humedales y la transformación de prados húmedos en cultivos, tanto en Norteamérica como en las zonas de invernada de la pampa argentina. A ello se suma el calentamiento de las zonas árticas de cría, que desplaza tanto la vegetación como el momento de disponibilidad de insectos. Un ave que vuela miles de kilómetros seguidos no tiene margen: si falla un eslabón de la cadena de escalas, no alcanza el siguiente.
Nombre científico
Calidris fuscicollis | (Vieillot, 1819)
Vieillot describió la especie en 1819 como Tringa fuscicollis; al trasladarse después al género Calidris, autor y año van entre paréntesis. Calidris procede del griego kalidris, palabra con la que Aristóteles designaba aves grises de la orilla; fuscicollis es latín para 'de cuello oscuro', de fuscus (oscuro) y collum (cuello). Vieillot no se basó en un ejemplar propio sino en el número 404 de la obra de Félix de Azara, de modo que la localidad típica es Paraguay: una zona de invernada, lejos de la tundra. El nombre neerlandés honra a Charles Lucien Bonaparte, el ornitólogo que en el siglo XIX puso en concordancia las listas de aves americanas y europeas.




