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Agateador norteño | Certhia familiaris
Taigaboomkruiper | Eurasian treecreeper
El agateador norteño es, en España, un ave de montaña. Mientras el agateador europeo ocupa el arbolado de casi toda la península, este se retira a las coníferas y los hayedos de altura de los Pirineos y de la cordillera Cantábrica, y allí es donde surge la única duda de identificación real que ofrece la familia en territorio ibérico. Fuera de esas dos cordilleras el problema no existe. En el conjunto de su área, en cambio, es el agateador por excelencia: cría desde Irlanda hasta Japón y es una de las aves pequeñas más repartidas del mundo.
Voz
Aquí se decide. El reclamo es un srrii fino, agudo y siseante, con un leve trémolo y algo alargado, mucho más tenue y penetrante que el tiut lleno del agateador europeo, y tan agudo que muchos observadores mayores dejan de oírlo. También emite un delicado tsii. El canto dura de dos a tres segundos y es netamente más largo, más agudo y más musical que la estrofa corta y seca de su gemelo: una cascada tenue que baja de tono y se enrosca al final en un adorno, de timbre parecido al del herrerillo. Una advertencia: en las zonas de contacto los machos de ambas especies imitan la estrofa ajena, y hay aves documentadas que dominan los dos cantos. El reclamo es más fiable que el canto.
Grabación: Jochem Verweij — CC BY-SA 4.0 · xeno-canto
Identificación
A cierta distancia, un agateador y nada más: pequeño, de andar ratonil, pardo moteado por arriba, claro por abajo, con pico largo y curvo y cola rígida y apuntada que apoya contra la corteza. Todas las diferencias son de grado. Las partes inferiores son más blancas y limpias, sin el tono crema sucio de los flancos y del bajo vientre. Las superiores son más cálidas y rojizas y de moteado más contrastado, con las manchas blancas mejor recortadas. La ceja es de un blanco más puro, de borde neto, y se prolonga bastante por detrás del ojo; en los mejores ejemplares las dos cejas parecen casi encontrarse en la nuca. La banda clara de las primarias presenta un escalón claramente saliente. El pico promedia más corto y la uña posterior más larga. Ninguno de estos rasgos sostiene por sí solo una cita con mala luz.
Especies parecidas
Todo gira en torno al agateador europeo; consulta también su ficha, donde la misma diferencia se explica desde el otro lado. Aquel es más apagado y grisáceo por arriba, con flancos y bajo vientre de blanco sucio o crema, ceja más débil y corta, banda alar más recta, pico más largo y uña posterior más corta. La regla práctica en España es geográfica antes que morfológica: por debajo del piso montano, y fuera de los Pirineos y la cordillera Cantábrica, un agateador es europeo. En las coníferas de altura de esas dos cordilleras conviene escuchar antes de anotar. El trepador azul es mayor y más recio, gris azulado con flancos herrumbrosos y antifaz negro, pico recto y sin cola de apoyo, y baja el tronco de cabeza. El chochín salta y lleva la cola corta y erguida.
Hábitat
Coníferas y bosque mixto son su terreno: pinares de montaña, abetales, piceas viejas con mucho musgo y madera muerta, y hayedos de altura, hasta cerca del límite arbóreo. Donde el agateador europeo falta —Gran Bretaña, Irlanda, Escandinavia, buena parte de Rusia— ocupa igualmente el bosque caducifolio, los parques y los jardines, lo que demuestra que el límite no lo pone el árbol sino el vecino. En los Pirineos y en la cordillera Cantábrica se le busca en el abetal, el pinar de pino negro y el hayedo maduro por encima de los mil metros. El nido va detrás de una placa de corteza suelta o en una grieta estrecha, como en su gemelo.
Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.
Distribución y movimientos
De Irlanda y Escocia a través de Escandinavia, el Báltico y Rusia hasta Japón, Corea y el norte de China, con núcleos meridionales en los Pirineos, la cordillera Cantábrica, los Alpes, los Cárpatos, los Balcanes, Turquía y el Cáucaso. Gran parte de esa extensión queda muy lejos de Europa. En España la población es reducida y montana, repartida entre el Pirineo —de Navarra a Cataluña— y las montañas cantábricas, y es sedentaria salvo por descensos altitudinales en inviernos duros. En los Países Bajos es una rareza: unas pocas parejas en el sureste desde 1993 y visitantes escandinavos en otoño.
- Todo el año
- Reproducción (verano)
- Invierno
- Paso migratorio
- oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Dónde y cuándo buscarla
En España la mejor forma de conocerlo es un paseo de altura en primavera. Sube en mayo o junio a un abetal o a un hayedo pirenaico por encima de los mil doscientos metros —el valle de Ordesa, el Irati o los bosques del Pirineo catalán sirven— y escucha desde el amanecer: la estrofa larga, descendente y con floritura final es inconfundible frente a la corta y seca del agateador europeo que canta ladera abajo. En la cordillera Cantábrica, los hayedos maduros de los Picos de Europa dan las mismas oportunidades. Lleva la comparación en el oído antes de fijarte en el plumaje, y no anotes un agateador mudo en zona de contacto.
Estado de conservación
Sin amenaza a escala mundial y abundante en la inmensa taiga y en los bosques de montaña. En Europa occidental los descensos locales acompañan a la tala de coníferas viejas y a la retirada de madera muerta, y en Gran Bretaña e Irlanda se ha registrado un lento retroceso que suele atribuirse a veranos lluviosos. En España la población es pequeña y está confinada a dos cordilleras, lo que la hace sensible a la gestión forestal en altura y, a largo plazo, al ascenso del piso térmico. Bosque maduro en pie, con árboles viejos de corteza rugosa y placas despegadas, es cuanto necesita.


