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Collalba chipriota | Oenanthe cypriaca
Cyprustapuit | Cyprus wheatear
La collalba chipriota no cría en ningún otro lugar del mundo que Chipre, y de marzo a octubre está por toda la isla: en las colinas costeras, entre los bancales viejos de detrás de los pueblos y hasta arriba, entre los pinos del Troodos. Es la collalba más arborícola de la región —se posa en una rama y no en una piedra— y su canto no parece de pájaro sino de cigarra.
Voz
El canto es inconfundible y apenas parece de ave: un zumbido seco y vibrante de grillo o de cigarra, zrrrrrrrrr, sostenido cinco o diez segundos y cerrado casi siempre con unas notas agudas y claras. Lo emite desde la copa de un pino, un cable o un pedrusco, de finales de marzo a julio, y sigue cantando en lo más duro del calor, cuando todo lo demás ha callado. El reclamo es un tsac-tsac duro, como guijarros entrechocados, a menudo precedido de un güit silbado.
Todavía no hay ninguna grabación con licencia libre para esta especie.
Identificación
Collalba pequeña y muy contrastada. El macho tiene el píleo y la nuca de un blanco crema o sucio, la cara, la garganta y el pecho alto de un negro intenso que pasa sin interrupción al manto y a las alas negras, y las partes inferiores de un beige cálido, casi albaricoque. La cola es blanca en la base, con banda terminal negra ancha y una franja central negra larga, de modo que lleva más negro que la mayoría de las collalbas. La hembra se parece mucho al macho, pero es más apagada, pardo negruzca en vez de negra; que ambos sexos se distingan tan poco es en sí un carácter. En otoño los ribetes claros le dan aspecto escamado y el píleo se ve crema.
Especies parecidas
Todo gira en torno a la collalba pía; la chipriota se trata como especie propia desde 1982 y antes se consideraba su forma insular. La pía es mayor y de alas más largas, el macho tiene el píleo y la nuca blanco puro y no blanco crema, las partes inferiores blancas limpias sin el tinte beige o albaricoque, y menos negro en la cola: la banda terminal es más estrecha y el blanco llega más atrás. Además, en la pía la hembra es parda por encima y por tanto muy distinta del macho, mientras que aquí los sexos son casi iguales. El carácter más seguro es el canto: un zumbido de cigarra en la chipriota, una estrofa raspante y llena de imitaciones en la pía. La collalba rubia occidental y la oriental, en su forma de garganta negra, también muestran la garganta negra, pero tienen el píleo y el manto arenosos, no negros, y la cola en su mayor parte blanca. La collalba gris tiene el manto gris, solo un antifaz negro y la conocida T invertida.
Hábitat
Pinar abierto de pino de Calabria y bordes de bosque con claros, maquis y frigana en laderas pedregosas con árboles dispersos, bancales agrícolas viejos, viñedos y frutales, y las afueras de los pueblos de montaña; desde los acantilados de la costa hasta la cumbrera del Troodos, por encima de los 1.900 metros. A diferencia de casi todas las collalbas caza desde las ramas: sale al vuelo tras un insecto y vuelve al mismo posadero. El nido va en una oquedad de un talud, en un muro de piedra seca o bajo una losa.
Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.
Distribución y movimientos
Cría en Chipre y en ningún otro punto del planeta. Los primeros llegan a finales de febrero y en marzo, y los últimos se van en octubre y noviembre. El seguimiento con geolocalizadores ha demostrado que toda la población inverna en una zona reducida en las fronteras de Sudán, Sudán del Sur, Eritrea y Etiopía, aproximadamente entre los 7 y los 19 grados norte: un viaje de unos 2.200 kilómetros con una parada en la costa del mar Rojo. En paso se cita rara vez en Israel, Egipto y Grecia; como divagante ha llegado a Heligoland. En la propia isla es una de las aves reproductoras más abundantes, del nivel del mar a las cumbres.
- Reproducción (verano)
- Paso migratorio
- oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Dónde y cuándo buscarla
Abril y mayo, entre los pinos de la vertiente sur del Troodos o en la península de Akamas. No busques un pájaro en el suelo, sino uno en una rama o en un cable, y deja trabajar al oído: el zumbido de cigarra llega lejos y con treinta grados suele ser el único sonido. En hoteles y tabernas de la costa se acerca hasta las baldosas de la terraza, y ahí se le ve de cerca el beige del pecho y todo el negro que lleva en la cola.
Estado de conservación
No amenazada, con una población amplia y estable, pero toda la población mundial cría en una isla de poco más de nueve mil kilómetros cuadrados, lo que la hace vulnerable por definición. Los incendios del Troodos, el desbroce del maquis y de los bancales viejos para construcción y turismo y la pérdida de insectos por los plaguicidas son las preocupaciones a largo plazo. A ello se suma la captura ilegal con ligas y redes japonesas en el sureste de la isla: afecta sobre todo a paseriformes en paso, pero también se lleva aves nidificantes de la isla.




