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Paloma bravía | Columba livia
Rotsduif | Rock Dove
La paloma bravía es la paloma del tejado de la estación y de la plaza del mercado: una paloma mediana y compacta que no pertenece a Australia ni a Nueva Zelanda, pero que forma parte del paisaje desde hace mucho. Todas las aves de aquí descienden de palomas domésticas llegadas en barcos europeos y asilvestradas, y por eso no hay dos iguales: desde el tipo silvestre gris azulado con obispillo blanco hasta ejemplares negros como el hollín, blancos, pardo rojizos o manchados.
Voz
Un arrullo suave, rodado y algo ondulante con el acento en el medio: cu-rruuuu-cu-cu, que el macho repite en celo mientras gira y se inclina con el cuello hinchado. Al levantar el vuelo suena un chasquido seco de las alas —mecánico, no vocal— y en alarma un gruñido corto y ahogado.
Grabación: Stanislas Wroza — CC BY-NC-SA 4.0 · Gmina Hańsk (near Wojciechów), włodawski, lubelskie, Poland · xeno-canto
Identificación
Paloma de algo más de treinta centímetros, de cuello corto, pico esbelto y negruzco rematado por una cera blanca muy visible, patas rojas o rosadas y ojo rojo anaranjado. El tipo silvestre es gris azulado con dos barras negras en el ala, obispillo blanco que destella en vuelo, banda negra terminal en la cola y brillo verde a púrpura en el cuello. En la ciudad se añaden todas las formas intermedias que ha dado la colombicultura, y esa mezcla de plumajes dentro de un mismo bando es la pista más segura, porque ninguna paloma autóctona de la región la presenta. En vuelo destacan las alas apuntadas, el aleteo rápido y los virajes cerrados.
Especies parecidas
La paloma blanquinegra (Columba leucomela) de los bosques orientales tiene una silueta parecida, pero es más oscura, con cabeza y cuello blanco crema sobre un dorso negro lustroso, y evita las calles. La paloma bronce crestada (Ocyphaps lophotes) lleva una cresta fina y erecta y paneles alares broncíneos. En Nueva Zelanda la paloma maorí o kereru (Hemiphaga novaeseelandiae) es mucho mayor y más pesada, verde broncíneo con un chaleco blanco de corte neto. La dificultad real son las palomas mensajeras y de fantasía escapadas, de la misma especie: forman parte del conjunto y no se pueden separar.
Hábitat
Los edificios sustituyen a los acantilados marinos donde cría en su área de origen: cornisas de almacenes, pilares de puentes, viaductos, tinglados portuarios, silos de grano y aparcamientos. Se alimenta en el suelo de calles comerciales, plazas, parques y cunetas, y fuera de la ciudad en cultivos y junto a depósitos de pienso. En la costa también usa paredes rocosas y acantilados naturales.
Donde el ave se encuentra con más frecuencia, ordenado por grupo y formación.
Distribución y movimientos
En Australia en casi todas las ciudades y poblaciones grandes, con Darwin como excepción conocida; el ave sigue ligada a lo edificado y al campo de labor y no penetra en el interior. En Nueva Zelanda de Northland a Southland, más densa en ciudades y tierras agrícolas, con pocos registros en el centro de la Isla Norte y en la costa oeste de la Isla Sur; hay aves sueltas citadas de las Chatham, las Snares y las Antípodas. Las palomas domésticas llegaron ya en los primeros barcos europeos —la First Fleet las llevaba en 1788— y las aves asilvestradas neozelandesas proceden de importaciones decimonónicas para colombicultura y palomas mensajeras.
- Todo el año
- oscuro = área principal, claro = disperso
Dónde y cuándo buscarlo
No mires al suelo, mira arriba: las cornisas fijas de descanso y cría bajo los puentes, en las marquesinas de los andenes y tras las cornisas de los almacenes antiguos delatan la colonia. En cualquier bando busca el ave que más se acerque aún al tipo silvestre, y verás el obispillo blanco y las dos barras alares negras sobre las que se apoya toda la historia mundial de la especie.
Conservación
De preocupación menor (LC), y en Australia y Nueva Zelanda eso se queda corto: aquí la especie es objeto de gestión más que de protección, por el ensuciamiento de edificios, las pérdidas en almacenes de grano y su papel en algunas enfermedades. La verdadera cuestión de conservación está en otra parte: en Europa y Asia occidental la paloma bravía genuinamente silvestre ha quedado en muchos lugares absorbida genéticamente por el cruce con aves asilvestradas, de modo que la especie original es más rara de lo que sugiere la escena urbana.
Nombre científico
Columba livia | Gmelin, 1789
Johann Friedrich Gmelin describió la especie en 1789 en su edición de Systema Naturae como Columba livia; permaneció en ese género, así que autor y año van sin paréntesis. Columba es la palabra latina para paloma, a través del griego kolumbos 'buceador', por el vuelo en picado. livia procede del latín medieval livida, 'azul plomizo', por el plumaje de la forma silvestre. Como neotipo se ha designado un ave de Fair Isle, en Escocia.



