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Avutarda hubara africana | Chlamydotis undulata

Westelijke kraagtrap | African houbara

Es el ave más grande de Canarias y el único otídido que cría en las islas. Amanece en un llano pedregoso de Lanzarote o de Fuerteventura, el viento raspa sobre el jable, y buscas un ave del tamaño de un ansarón que tiene exactamente el color del llano. Solo cuando estira el cuello aparece una raya negra donde un momento antes no había nada.

Avutarda hubara africana (Chlamydotis undulata)
Foto: Christoph Moning — CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Voz

Prácticamente muda. El macho en celo emite como mucho un zumbido grave y sordo que el viento se lleva a treinta metros, y fuera de eso no se le oye nada. No cuentes con el oído para esta especie: o la encuentras con prismáticos o no la encuentras.

Todavía no hay ninguna grabación con licencia libre para esta especie.

Identificación

Avutarda de patas largas, cuello gris largo y cuerpo corto y ancho. Partes superiores arenosas con vermiculado oscuro denso y puntas de flecha, inferiores blancas. Por el lateral del cuello cuelga una banda de plumas negras sueltas y alargadas con la base blanca, y en la coronilla lleva un penacho corto blanquinegro. Patas largas y gris verdosas. En vuelo, un gran panel blanco en la base de las primarias con la punta negra, el cuello estirado al frente y aleteo lento y profundo. En el cortejo el macho se echa esas plumas de cuello y coronilla por encima de la cabeza, que desaparece, y trota por el llano convertido en una bola blanca, recorriendo un circuito fijo durante minutos, de diciembre a marzo.

Especies parecidas

En Canarias no tiene con quién confundirse: lo que a distancia se toma por una hubara suele ser un alcaraván o una corredora, mucho menores y de cabeza muy distinta. Con calima sobre un llano la diferencia cuesta más de lo que parece, así que fíjate en la altura sobre el suelo y en la raya negra del cuello. La hubara asiática, Chlamydotis macqueenii, se trata como especie aparte desde 2003 y en el área de la guía solo aparece como rareza mayor; aquella es mayor y más pálida, de penacho más largo y con más blanco en el ala, mientras que esta es más oscura y de dorso más densamente marcado. En las islas la duda no se plantea: allí toda hubara es esta. En el continente marroquí sí, y entonces cuanto más fino y oscuro el dibujo del dorso, más probable la africana.

Hábitat

Semidesierto llano y abierto: llanos de grava con bloques sueltos, los arenales del jable, dunas fijadas y la estepa arbustiva más baja y seca, con matas espaciadas de aulaga y verode. También pequeños pastizales y las orillas de gavias y parcelas de secano, donde comen a primera y a última hora. Evita malpaíses, cultivos altos y el suelo urbanizado.

Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.

Distribución y movimientos

Dos partes separadas dentro del área de la guía. Primero, las islas orientales: Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa, y antes también Lobos; en Tenerife y Gran Canaria se extinguió. Esas aves forman la subespecie C. u. fuertaventurae, menor, más oscura y más marcada que las continentales. Segundo, el norte de África: los llanos atlánticos y el presáhara de Marruecos y del Sáhara Occidental, y hacia el este por Argelia, Túnez y Libia hasta el Nilo. En la península ibérica no está.

  • Todo el año
  • Invierno
  • Paso migratorio
  • oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Mapa de densidad a partir de los registros de GBIF (2006-09-01 – 2026-08-31), contados por celda de 0,7° y por mes y divididos por todos los registros de aves de esa misma celda, de modo que el número de observadores no distorsiona la imagen. La intensidad del color sigue esa proporción y se desvanece de forma gradual: el mapa no sigue las fronteras. Contornos: Natural Earth (dominio público).

Dónde y cuándo buscarla

Enero o febrero, la primera hora tras el amanecer, y sin bajarse del coche. En Lanzarote el jable entre Teguise, Soo y Muñique es el sitio clásico; en Fuerteventura, los llanos de Tindaya y el Istmo de la Pared. Recorre las pistas al paso y revisa desde la ventanilla: un ave que camina se recorta contra el horizonte, una parada no. No te metas a pie en el llano, porque se agazapan y acaban marchándose, y aquí las molestias son un problema real. Un macho en celo a trescientos metros es un punto blanco que reaparece siempre en el mismo lugar.

Estado de conservación

Vulnerable en la lista mundial y catalogada en peligro de extinción en España. La población canaria se estima en unas setecientas aves repartidas por Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa, cifra que supone una recuperación respecto a los años setenta y ochenta. Lo que sigue costándoles: las colisiones con tendidos eléctricos y telefónicos — un proyecto LIFE señalizó o enterró una serie de líneas entre 2003 y 2007 —, la circulación de todoterrenos fuera de pista, la urbanización turística, los gatos y perros asilvestrados y el furtivismo. En el norte de África se añade la caza con halcón, para cuyo sostenimiento se sueltan aves de granja a gran escala.