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Bisbita pratense | Anthus pratensis
Graspieper | Meadow pipit
En invierno no hay campo abierto en la Península donde no esté. El bisbita pratense llega en octubre por cientos de miles desde el norte de Europa y se reparte por rastrojos, barbechos, dehesas, marismas, arrozales y prados de siega hasta marzo, y luego desaparece por completo. Es pequeño, pardo, listado y aparentemente sin ningún rasgo, y por eso casi nadie lo mira; pero se identifica por el reclamo y por cómo se comporta, no por el color.
Voz
Aquí importa más el oído que la vista. El reclamo es un ist o siip fino, agudo y seco, y lo característico no es el timbre sino el número: casi siempre lo repite dos, tres o cuatro veces seguidas, en una carrerilla apresurada y tartamudeada que se aleja mientras el ave se levanta. En alarma la serie se alarga. Esa repetición es la separación más nítida con el arbóreo, que reclama una sola vez, y con el alpino y el costero, que dan una nota única y llena. El canto es un vuelo en paracaídas: el ave asciende oblicuamente desde el suelo, un poste o una mata hasta veinte o treinta metros con un tsip-tsip-tsip que va acelerando, y luego se deja caer planeando con las alas rígidas y la cola alzada, mientras las notas se vuelven más lentas y musicales en un sia-sia-sia descendente. Aterriza otra vez en el suelo. En la Península el canto solo se oye de forma excepcional; lo normal es el reclamo, de octubre a marzo.
Todavía no hay ninguna grabación con licencia libre para esta especie.
Identificación
Pequeño y esbelto, de 14 a 15 cm, con pico fino y puntiagudo y partes superiores pardas u oliváceas con estrías oscuras. Por debajo es blanco sucio o crema y está listado de arriba abajo: aquí está la clave de todo el grupo, porque en el pratense las estrías de los flancos son tan largas y tan gruesas como las del pecho, de modo que el listado forma un dibujo continuo desde la garganta hasta el vientre. Las patas son de color carne pálido o rosa anaranjado, nunca oscuras. La uña posterior es larga, fina y casi recta, más larga que el propio dedo: en un ave que camina cerca, o con telescopio, esa espuela se ve, y es el mejor carácter estructural de la especie. La cara es plana e inexpresiva, con un anillo ocular claro y estrecho, una ceja difusa y ninguna mancha clara marcada detrás de las auriculares. Las rectrices externas son blancas. Camina agachado y sin prisa, moviendo la cola a sacudidas, y se aplasta contra el suelo antes de saltar. En vuelo parece ligero, nervioso y ondulante, con la cola larga y apenas un ribete claro en el borde del ala.
Especies parecidas
El bisbita arbóreo es el que de verdad se confunde, y la diferencia está en cuatro cosas. Primero el reclamo, que es decisivo: el pratense da una nota fina y aguda repetida —dos, tres o más ist seguidos, tartamudeados y nerviosos—, mientras que el arbóreo emite una sola nota ronca y zumbante. Segundo, el listado: en el pratense pecho y flancos van estriados con el mismo grosor; en el arbóreo el pecho lleva estrías negras y anchas y los flancos otras mucho más finas. Tercero, la uña posterior: larga y recta en el pratense, corta y claramente curvada en el arbóreo. Y cuarto, la conducta: el pratense inicia el vuelo de canto desde el suelo y aterriza en el suelo; el arbóreo sale de la copa de un árbol y vuelve a ella. El bisbita alpino y el costero son bastante mayores y más recios, con patas oscuras, casi negras, y un reclamo único y lleno en vez de tartamudeado. El bisbita gorgirrojo, incluso sin garganta roja, tiene el obispillo estriado en lugar de liso, tirantes blancas más marcadas en el manto y un reclamo largo, fino y descendente. Un bisbita campestre joven es mayor, más pálido y de patas largas. Y la alondra común, también parda y estriada, es mucho más corpulenta, con cresta corta, pico grueso y borde posterior del ala blanco.
Hábitat
Terreno abierto, bajo y sin arbolado, con suelo húmedo y abundancia de insectos. En invierno, en España: rastrojos y barbechos, prados de siega y pastizales cortos, dehesas, marismas y salinas, arrozales, orillas de embalses en estiaje, campos de golf y bordes de camino. Cuando hace frío se concentra en las vegas y en los regadíos, y por la tarde acude a dormir en grupo a carrizales y juncales. En su zona de cría, en el norte de Europa, ocupa turberas, brezales, pastizales de montaña, marismas y dunas.
Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.
Distribución y movimientos
Cría desde Islandia, las Feroe e Irlanda por todo el norte y noroeste de Europa hasta Siberia occidental, y hacia el sur hasta los Alpes, los Cárpatos y, de forma muy marginal, la cordillera Cantábrica y el Pirineo. En España es esencialmente invernante, y de los más abundantes que hay: llega a partir de la primera quincena de octubre, ocupa toda la Península, Baleares y también el norte de Marruecos y Argelia, y se marcha entre finales de febrero y mediados de marzo. Las mayores densidades se dan en las campiñas atlánticas, en las vegas del Guadalquivir y el Guadiana, en La Mancha y en los arrozales del Ebro, el Guadalquivir y el Levante.
- Todo el año
- Reproducción (verano)
- Invierno
- Paso migratorio
- Dirección de migración
- oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Dónde y cuándo buscarla
Cualquier rastrojo o barbecho de noviembre a febrero sirve: camina despacio por el borde y saldrán de dos en dos y de tres en tres, con ese reclamo tartamudeado, para posarse cien metros más allá. Merece la pena quedarse quieto y esperar a que vuelvan a bajar, porque en el suelo se ve lo que importa: las estrías de los flancos tan marcadas como las del pecho y las patas rosadas. Al atardecer, en enero, acércate a un carrizal junto a un regadío: entran a dormir por decenas o centenares, y en media hora oirás el reclamo tantas veces que ya no se te olvida.
Estado de conservación
Preocupación menor, aunque el dictamen ha ido y venido: la UICN clasificó al bisbita pratense como casi amenazado en 2015, porque la población europea —y Europa alberga casi la totalidad mundial— había caído deprisa en tres generaciones, y lo devolvió a preocupación menor en la revisión de 2021. El descenso en sí no ha desaparecido. El problema está en las zonas de cría del norte: siegas cada vez más tempranas y frecuentes que destruyen las nidadas, drenaje de turberas y humedales, forestación de brezales y páramos, y el descenso general de los insectos. En España, donde solo inverna, no hay una amenaza directa comparable, pero los censos de invernada reflejan el mismo descenso, y la transformación del secano cerealista en regadío intensivo y la desaparición de rastrojos y barbechos reducen el terreno de campeo disponible.
Nombre científico
Anthus pratensis (Linnaeus, 1758)
Linnaeus describió la especie en 1758 como Alauda pratensis; al haber pasado después a otro género, el autor y el año van entre paréntesis. El género Anthus lo estableció Bechstein en 1805. Anthus es el nombre latino que Plinio el Viejo daba a un pajarillo de los pastizales. pratensis es latín para 'de la pradera', de pratum 'prado'. El ejemplar de la descripción original procedía de Suecia.




