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Petrel de Madeira | Pterodroma madeira

Madeirastormvogel | Zino's petrel

El petrel de Madeira es un ave marina que cría a mil seiscientos metros de altitud, en el macizo pelado del centro de Madeira, en seis repisas y en ningún otro lugar del mundo. Con sesenta y cinco a ochenta parejas es una de las aves marinas más raras de Europa. Estaba prácticamente olvidado cuando Paul Alexander Zino lo reencontró en 1969 siguiendo las indicaciones de un pastor, y fuera de la época de cría resulta casi imposible de localizar.

Petrel de Madeira (Pterodroma madeira)
Foto: Christoph Moning — CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Voz

En el mar calla por completo. Sobre las repisas de montaña las aves emiten en vuelo, pasada la medianoche, un lamento largo que asciende y se quiebra, y desde la madriguera llega una nota ronca y bisilábica repetida. La voz es más aguda y delgada que la de las aves de Desertas y Cabo Verde, y fue justamente esa diferencia de tono la que ayudó a reencontrar la especie en los años sesenta. El coro es más intenso en noches oscuras y sin niebla, de mayo a septiembre.

Todavía no hay ninguna grabación con licencia libre para esta especie.

Identificación

Petrel pequeño y de constitución fina, con alas largas y estrechas, anchas en la base y algo arqueadas. Las partes superiores son grises con una M negruzca de punta a punta del ala; obispillo y cola son de un gris más claro y frío que el manto, y esa parte trasera pálida es lo más aprovechable a distancia. El píleo es gris, la cara blanca con una mancha oscura alrededor del ojo y las partes inferiores blancas, con una mancha gris a cada lado del pecho que no llega a cerrarse en banda. El ala por debajo es oscura en toda su extensión, aunque una minoría de aves muestra en ella un panel más claro. El pico es negro, corto y — este es el punto — bajo y fino: alrededor de diez milímetros y medio de alto en la base, frente a trece en el petrel de las Desertas. Con viento vuela en arcos altos y rápidos, subiendo varios metros y virando sobre alas rígidas; en calma planea bajo con series cortas y vivas de aleteos.

Especies parecidas

Aquí está el núcleo honesto del asunto: en el mar no se separa con garantías del petrel de las Desertas, y ninguno de los dos se separa del petrel gon-gon de Cabo Verde. Los tres comparten el mismo dorso gris, la misma M, la misma cola más pálida, la misma cara blanca y la misma ala oscura por debajo. La única diferencia real es estructural: el de Madeira es menor y más ligero y tiene el pico bastante más bajo y fino, de unos diez milímetros y medio de alto frente a casi trece en el de las Desertas, y su ala es de media un centímetro y medio más corta. Nadie juzga unos milímetros de altura de pico con un telescopio en movimiento y desde una embarcación que cabecea. En la práctica solo lo resuelve una fotografía nítida del pico de perfil, y aun así muchas aves fotografiadas quedan sin nombre; la etiqueta honesta de campo es petrel gon-gon/de Madeira. Hay dos rodeos que sí funcionan. El primero es el calendario: el de Madeira pone de mediados de mayo a mediados de junio y el de las Desertas no lo hace hasta julio y agosto, de modo que las aves que gritan de noche sobre el macizo en junio son estas. El segundo es el lugar: de noche, en el Pico do Areeiro, no hay ninguna otra. Fuera del grupo la cosa es más sencilla. La pardela capirotada es mayor y más parda, con collar blanco y ala clara por debajo; las pardelas cenicienta y de Scopoli son mucho mayores y más lentas, con pico amarillo pesado; el petrel de Bulwer es pequeño, uniformemente oscuro y de cola larga y cuneiforme.

Hábitat

Dos mundos completamente distintos. Cría en madrigueras excavadas en repisas estrechas cubiertas de brezal de montaña y helechos, en paredes casi verticales del macizo central de Madeira, entre el Pico do Areeiro y el Pico Ruivo, a mil seiscientos metros y más — la única ave marina europea que anida tan alto y tan lejos del mar. El resto del año vive en el Atlántico abierto, sobre aguas profundas y a lo largo de frentes y montes submarinos, donde arrebata calamares y peces pequeños de la superficie de noche, sin posarse.

Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.

Distribución y movimientos

Endémico de Madeira, con un área de cría que se abarca desde un solo mirador: seis repisas en el centro alto de la isla. La población mundial entera son ciento treinta a ciento sesenta aves adultas. En el mar se ha seguido a los adultos hasta bien adentro del Atlántico, hacia las Azores y frente a la Península, pero como allí no se distinguen del petrel de las Desertas, el mapa fuera de Madeira es en gran medida conjetura. En aguas ibéricas las citas son escasas y casi siempre quedan anotadas como gon-gon/de Madeira.

MadeiraMadeiraDesertasPorto Santo
  • Reproducción (verano)
Mapa del propio archipiélago: en el mapa de Europa esta ave sería una mota en el borde, y en las aves insulares la pregunta es precisamente en qué islas está. Las islas donde falta aparecen en gris. La distribución isla por isla sigue las obras de referencia; contornos: Natural Earth (dominio público).

Dónde y cuándo buscarla

Ve a Madeira y sube de noche a la montaña. El parque natural y los guías locales organizan excursiones nocturnas junto al Pico do Areeiro de junio a comienzos de septiembre: se espera a oscuras después del ocaso hasta que las primeras aves entran por la garganta y empiezan a gemir sobre tu cabeza. Casi no se ven y se oyen tanto mejor, y es la única manera de anotar la especie con seguridad. Ve con guía y no te salgas del sendero: son seis repisas sobre un precipicio y aquí las molestias no son un riesgo teórico. De día, una pelágica desde Machico o Funchal entre julio y septiembre es la opción para verlo, con el foco puesto en fotografiar el pico de perfil; cuenta con que la mayoría de las aves acabarán en el cuaderno como gon-gon/de Madeira.

Estado de conservación

En Peligro (UICN), lo que lo sitúa entre las aves marinas más amenazadas de Europa. En los años ochenta quedaban apenas unas decenas de parejas; las ratas, que se llevan huevos y pollos, y los gatos asilvestrados, que sacan adultos incubando de las repisas, eran entonces y siguen siendo la causa principal. Desde que el parque natural controla las ratas en las repisas y captura gatos, el número de parejas sube despacio, lo suficiente para que en 2004 bajara un escalón, de En Peligro Crítico a En Peligro. Lo estrecho del margen quedó claro en agosto de 2010, cuando un incendio de montaña arrasó la colonia y mató a tres adultos y a veinticinco de los treinta y ocho pollos. A ello se suma el alumbrado de las carreteras de montaña y de los pueblos, que hace caer a los volantones donde ya no pueden despegar; y un solo huevo por pareja y año vuelve lenta la recuperación tras cada golpe.