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Escribano cabecirrojo | Emberiza bruniceps

Bruinkopgors | Red-headed bunting

Escribano grande y de cola larga de la estepa centroasiática, cuyo macho combina la cabeza pardo rojiza con partes inferiores de un amarillo intenso. Aparece en Europa occidental con cierta regularidad, pero casi cada cita deriva enseguida en la pregunta de dónde ha salido el ave.

Escribano cabecirrojo (Emberiza bruniceps)
Foto: Михаил Голомысов — CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Voz

El canto es una serie corta, algo cascabeleante y acelerada que gana fuerza y se corta de golpe, de timbre próximo al del escribano cabecinegro pero más agudo y seco. Los reclamos son un chip corto y duro y un chiu sonoro y levemente descendente. En Europa occidental el canto suele oírse de un ave que se instala unos días en un lindero en mayo o junio.

Todavía no hay ninguna grabación con licencia libre para esta especie.

Identificación

Grande para un escribano, con pico cónico robusto y cola larga sin blanco en los laterales, rasgo poco habitual en un Emberiza y de utilidad inmediata. El macho tiene la cabeza, la garganta y el pecho alto pardo rojizos, las partes inferiores amarillo vivo, el dorso listado de verde y amarillo y el obispillo verde amarillento. La hembra es un ave parda arenosa casi sin diseño, con ceja pálida, infracaudales amarillentas y un tinte verdoso en el obispillo. Los jóvenes son aún más apagados y prácticamente lisos.

Especies parecidas

El escribano cabecinegro es la especie que cuenta, y en los machos la cosa es sencilla: capucha negra y dorso castaño frente a cabeza pardo rojiza y dorso verde amarillento. En hembras y jóvenes muchas veces no hay manera de decidir. El mejor apoyo es el obispillo —verde amarillento en el cabecirrojo, pardo arenoso más cálido en el cabecinegro—, pero la diferencia es sutil, y en la zona de Irán donde ambos contactan hay aves intermedias. Un triguero es mayor y más pesado, con el pecho listado; un hortelano es más esbelto y lleva anillo ocular amarillo.

Hábitat

Donde se observa aquí el ambiente es abierto, cálido y bajo: cerealistas y sus linderos, herbazales de motas y taludes de vía, huertos y casas de campo del litoral y, en las islas, un patatal o una huerta. En su área propia ocupa estepa seca con matorral, tarayales de ribera y regadíos con setos.

Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.

Distribución y movimientos

Cría en Asia central —del este de Turquía e Irán a Turkmenistán, Uzbekistán, Kazajistán y el oeste de China— e inverna en la India, de modo que su migración se aleja directamente del área de esta guía. Dentro del mapa es un divagante. Las citas proceden sobre todo del noroeste de Europa en mayo y junio, con el grueso en las islas británicas y la costa del mar del Norte; en la Península hay pocas citas y buena parte de las notificaciones históricas no se han homologado.

Dónde y cuándo buscarla

Un escribano amarillo intenso con la cabeza pardo rojiza llama la atención y rara vez pasa desapercibido. El trabajo viene después. Conviene fotografiar siempre las patas y el ala: buscar una anilla, mirar el desgaste de la punta de la cola y de las primarias y comprobar si faltan plumas de vuelo, señales todas ellas de un ave de jaula. También cuenta el comportamiento: un ave poco recelosa que se queda en un comedero levanta dudas. Y conviene anotar la fecha: finales de mayo y junio encajan con un ave silvestre pasada de largo.

Estado de conservación

No amenazado a escala mundial (UICN: Preocupación Menor) y localmente abundante en Asia central. Para el área de esta guía la cuestión no es de conservación sino de procedencia. La especie se ha mantenido y comerciado durante mucho tiempo y a gran escala como ave de jaula, y los comités de rarezas lo tienen en cuenta: muchas citas de Europa occidental no se han aceptado o se han situado en la categoría de aves de origen dudoso. Es un juicio sobre la probabilidad, no sobre el observador. Desde que el comercio dentro de la Unión Europea se ha reducido mucho, las citas han bajado en la misma medida —indicio de que buena parte eran escapes—, mientras que algunas aves posteriores, entre ellas una de Shetland en 2010, sí se han valorado como silvestres.

Nombre científico

Emberiza bruniceps Brandt, 1841

Brandt describió la especie en 1841 y la situó ya entonces en el género en el que sigue. El género Emberiza lo estableció Linnaeus en 1758. Emberiza procede del alto alemán antiguo Embritz, nombre de un escribano. bruniceps significa 'de cabeza parda', del latín medieval brunus 'pardo' y -ceps '-cabeza', de caput 'cabeza'. El ejemplar de la descripción original procedía de Turkmenistán.