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Gorrión común | Passer domesticus

Huismus | House sparrow

Ningún ave europea vive tan cerca de la vida diaria como el gorrión común. Está en el canalón, en la mesa de la terraza, en el seto de la entrada, y para la mayoría de la gente es el primer pájaro que supo nombrar. Es además la vara de medir de toda la familia: cualquier otro gorrión de esta guía se describe por los puntos en que se aparta de él, y quien tenga bien fijados el macho de capirote gris y babero negro y la hembra parda y lisa se lleva media familia de regalo. Es también la especie que más preocupa en el noroeste de Europa, donde en una sola vida ha pasado de evidente a llamativa en varias ciudades grandes.

Gorrión común (Passer domesticus)
Foto: Henry Mühlpfordt — CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Voz

La voz del gorrión común es una sola palabra en muchos tonos: chip. El canto no es más que una sarta de esos chirridos, en tempo irregular y con timbre cambiante, emitida por un macho bien a la vista junto a su hueco de cría —un canalón, una chimenea, una antena, un rótulo— y se oye todo el año, con más insistencia de febrero a agosto. A ello se añaden un cherrr nasal y seco cuando aparece un gato o un gavilán, un chur-chur-chur rodado del bando que levanta el vuelo, y el parloteo continuo y suave de toda una colonia dentro de una hiedra o un aligustre densos, que antes del anochecer crece hasta un rumor que se oye desde toda la calle. Todo suena más lleno y más ruidoso que en el molinero, y sin el golpeteo amaderado de aquel.

Todavía no hay ninguna grabación con licencia libre para esta especie.

Identificación

Gorrión recio y de cuello corto, con pico cónico robusto, píleo aplanado y cola corta; no camina, va a saltos con las dos patas a la vez. El macho estival tiene el píleo gris ceniza liso, flanqueado a cada lado por una banda castaña ancha que va de detrás del ojo a la nuca, las bridas negras, la mejilla gris blanquecina uniforme y sin mancha, y un babero negro amplio que baja de la barbilla al pecho y termina deshilachado por los lados. El dorso es castaño con listas negras y lleva una sola franja blanca estrecha sobre las coberteras menores; obispillo y partes inferiores son gris uniforme. El pico es entonces negro azabache. En otoño e invierno los ribetes claros de las plumas suavizan todo el dibujo: el babero se reduce a una manchita gris, el castaño palidece y el pico se vuelve córneo amarillento; el mismo pájaro, medio borrado. La hembra es una de las aves más carentes de marcas de Europa: pardo grisácea, sin listas por debajo, con una ceja pálida y ancha que solo empieza por detrás del ojo, el dorso finamente listado con ribetes leonados cálidos y el pico pálido con el culmen oscuro. Los jóvenes recuerdan a la hembra, con el plumaje más suelto y la comisura amarilla.

Especies parecidas

En el macho deciden tres cosas juntas: píleo gris, mejilla sin mancha y babero que baja al pecho. Todos los gorriones emparentados fallan en al menos una de las tres. La dificultad está en la hembra, que suele nombrarse por descarte: fíjate en la ceja ancha y apagada que arranca detrás del ojo, en las partes inferiores sin listas y en el pico robusto. La hembra de pinzón vulgar es más esbelta, con dos franjas alares blancas anchas, rectrices externas blancas y obispillo verdoso. El acentor común, al que todavía se llama gorrión en algunas comarcas, tiene el pico fino y puntiagudo, la cabeza y el pecho gris pizarra y se mueve reptando por el suelo. En el sur de la región hay que afinar de veras: el macho de gorrión moruno lleva el píleo íntegramente castaño, un escudo negro mucho mayor en el pecho y los flancos muy listados de negro, y el macho de gorrión italiano, el píleo castaño con la mejilla blanquísima pero un babero pequeño y recortado. Sus hembras no se separan en el campo de una hembra de gorrión común, así que conviene fiarse de los machos del mismo bando. El gorrión molinero y el chillón se tratan en otro lugar de esta familia y se delatan, respectivamente, por la mancha negra auricular y por la lista clara del píleo con puntos blancos en la cola.

Hábitat

Cualquier sitio habitado donde haya un agujero alto en un edificio o en un árbol: cascos urbanos, barrios, pueblos, cortijos y granjas, polígonos, cámpines, huertos urbanos, parques y puertos. El nido es una masa desordenada y techada de hierbas, plumas, papel y plástico en una rendija bajo las tejas, tras un canalón, en una cámara de aire, un respiradero, un mechinal, un hueco de cornisa o una caja nido, y en el sur también libre en la copa de un árbol o entre los palos de un nido de cigüeña. Cerca tiene que haber refugio —un seto tupido, hiedra, una zarza, un rincón sin arreglar— donde la colonia entera pueda meterse de golpe. Para los huevos y los primeros días de los pollos hace falta además vegetación con insectos a cien o doscientos metros; un gorrión común rara vez vuela más lejos. Toda su vida cabe en unos cientos de metros, y por eso una colonia perdida tarda tanto en volver.

Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.

Distribución y movimientos

De Islandia y el norte de Escandinavia al borde del Sáhara, y hacia el este por toda Asia; fuera de ahí, llevado por el hombre a América, África, Australia y Nueva Zelanda. Dentro del mapa hay tres huecos llamativos: la península italiana con Córcega, Cerdeña y Creta, donde ocupa su lugar el gorrión italiano, y casi todas las Canarias y Madeira, donde el gorrión de los pueblos es el moruno. En España sigue presente en casi todas partes, de las plazas de los pueblos andaluces a las aldeas pirenaicas, y es de las aves más contadas del país; los seguimientos urbanos registran, sin embargo, un descenso sostenido en las ciudades grandes. En los Países Bajos, con 600.000 a 1.000.000 de parejas en 2018-2020, figura en la lista roja nacional tras perder más de la mitad de sus efectivos entre los años ochenta y los dos mil. No migra: el pájaro de julio es el mismo de enero.

  • Todo el año
  • Reproducción (verano)
  • Invierno
  • Paso migratorio
  • oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Mapa de densidad a partir de los registros de GBIF (2006-09-01 – 2026-08-31), contados por celda de 0,7° y por mes y divididos por todos los registros de aves de esa misma celda, de modo que el número de observadores no distorsiona la imagen. La intensidad del color sigue esa proporción y se desvanece de forma gradual: el mapa no sigue las fronteras. Contornos: Natural Earth (dominio público).

Dónde y cuándo buscarla

La mejor manera de aprenderlo es un paseo por tu propia calle a finales de marzo o en abril, entre las ocho y las diez de la mañana. Ve despacio y escucha los chirridos; cada macho que canta está a pocos metros de su hueco, así que la colonia se puede cartografiar portal por portal. Mira el borde del tejado, la junta entre dos tejas y el agujero bajo el canalón: si un pájaro entra con una hierba o una pluma en el pico, asunto cerrado. Un segundo momento seguro es el dormidero: colócate media hora antes del ocaso junto a un muro con hiedra o un seto de aligustre y espera a que suba el rumor. Y en el sur y en las islas, acostúmbrate a mirar el píleo de los machos de cada bando —gris o castaño—, porque ahí empieza la separación con el moruno y el italiano.

Estado de conservación

No amenazado a escala mundial (UICN: Preocupación Menor) y con diferencia una de las aves más numerosas del planeta, pero en el noroeste de Europa figura en las listas rojas nacionales y casi ha desaparecido de algunos centros urbanos; también en las grandes ciudades españolas el seguimiento muestra un descenso claro y sostenido. Las causas se pueden señalar una a una y se refuerzan entre sí. Desaparecen los huecos de cría: al rehabilitar los tejados se cierran las rendijas bajo las tejas, las fachadas se enfoscan lisas, las cámaras se aíslan y se derriban los cobertizos viejos. Desaparece el refugio: los setos y la hiedra dejan paso a vallas de tablero y los jardincillos se pavimentan, de modo que no queda arbusto donde esconderse ni tierra suelta donde darse baños de polvo. Y desaparece el alimento de los pollos: los primeros días solo comen insectos, y en un barrio de césped segado al ras, aceras barridas y pocos arbustos autóctonos apenas los hay en mayo. Se suman factores menores, como el fin de los corrales y las cuadras y la limpieza de los rincones descuidados. La recuperación es igual de concreta: una hilera de nidales bajo un alero, un seto autóctono espeso al lado y un jardín que no se rape cada semana, y en pocos años vuelve a haber colonia.

Nombre científico

Passer domesticus (Linnaeus, 1758)

Linnaeus describió la especie en 1758 como Fringilla domestica; al haber pasado después a otro género, el autor y el año van entre paréntesis. El género Passer lo estableció Brisson en 1760. Passer es la palabra latina para 'gorrión'. domesticus es latín, 'de la casa', por su vida junto al ser humano. El ejemplar de la descripción original procedía de Suecia.