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Gorrión moruno | Passer hispaniolensis
Spaanse mus | Spanish sparrow
El gorrión moruno es el gorrión colonial: donde el común mantiene un puñado de parejas bajo un alero, un solo eucalipto o una hilera de chopos de Extremadura o del valle del Ebro puede sostener cientos de nidos esféricos, y ese árbol se oye a trescientos metros. El macho es además el gorrión más vistoso de la región: píleo castaño, mejilla blanquísima y una parte inferior que parece salpicada de tinta negra. Que en los libros del noroeste de Europa figure como rareza es puro asunto de perspectiva: en toda la mitad sur del mapa, de Canarias a Anatolia, es uno de los paseriformes más abundantes que hay.
Voz
El mismo chirrido que el gorrión común, pero más alto, más lleno y con un filo metálico; el reclamo es un chuiiing o chiing alargado, más grave y nasal que en el común. El rasgo verdadero no es una nota sino el volumen: una colonia de cría en una hilera de árboles produce un fragor continuo y ondulante de cientos de aves a la vez, que va del amanecer al anochecer y llega muy lejos. Al levantar el vuelo un bando emite un chur-chur rodado, y en alarma un traqueteo seco y duro.
Todavía no hay ninguna grabación con licencia libre para esta especie.
Identificación
Del tamaño del gorrión común o un punto mayor, con el pico visiblemente más robusto. El macho en plumaje nupcial es inconfundible: el píleo y la nuca son castaño intenso, sin nada de gris, y debajo destaca una mejilla blanca amplia separada del píleo por una lista ocular negra. El babero negro es enorme y continúa en manchas y listas anchas por el pecho y los flancos, de modo que de lejos las partes inferiores parecen flameadas de negro. El dorso es pardo cálido con listas negras gruesas, el obispillo grisáceo y el ala lleva una sola franja blanca. Fuera de la época de cría los ribetes claros ocultan buena parte de ese dibujo y el macho puede parecerse mucho a un gorrión común; el castaño del píleo y las listas negras de los flancos son entonces el mejor asidero. La hembra apenas se separa de una hembra de gorrión común: algo más pálida y blanca en el vientre, con el pico más grueso, la ceja clara un poco más marcada y a veces un asomo de listado gris en los flancos. Los jóvenes recuerdan a la hembra.
Especies parecidas
Un macho nupcial con buena luz no plantea problema: píleo castaño más flancos listados de negro no coinciden en ningún otro gorrión. En plumaje de invierno y a contraluz la cosa se complica, y ahí el rival es el gorrión común, que siempre lleva el píleo gris y las partes inferiores lisas, sin listas. El gorrión italiano comparte el píleo castaño y la mejilla blanca, pero tiene un babero pequeño y de borde limpio y los flancos claros sin listar; en Sicilia y Malta, además, los caracteres de ambas formas se mezclan y muchas aves no se pueden nombrar. Las hembras no se separan en el campo de las del común: mira los machos del mismo bando, o el sitio de cría, porque un árbol lleno de nidos esféricos apunta en una sola dirección. El gorrión chillón es mayor, más pálido, finamente listado por toda la parte inferior, y lleva lista clara en el píleo y puntos blancos en la cola.
Hábitat
Campo abierto, cálido y cultivado con arbolado: cerealistas y barbechos con una chopera o un eucaliptal al lado, vegas y ramblas con tarayes y adelfas, olivares y almendrales, arrozales, regadíos y bordes de pueblo. Cría casi siempre en colonia, en nidos esféricos y desordenados de hierbas en lo alto de un árbol, en tarayal o matorral espinoso, en la copa de una palmera datilera y, con especial querencia, en la base de un nido de cigüeña blanca o de rapaz, donde decenas de parejas pueden ocupar los palos de una sola plataforma. En Canarias y Madeira ocupa el puesto del gorrión común y vive en los pueblos y las plazas. Se alimenta en bandos en el suelo, de semillas y, en la cría, de insectos.
Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.
Distribución y movimientos
Toda la mitad sur del mapa: la Península —sobre todo el oeste, el sur y la cuenca del Ebro—, Madeira y Canarias, todo el Magreb, Cerdeña, Sicilia y Malta, los Balcanes, Grecia, Turquía y el Levante mediterráneo, y hacia el este por el suroeste de Asia hasta Asia central. En España y Portugal pueden criar decenas de miles de parejas en una sola comarca, y el total europeo se cifra en varios millones de parejas; falta o escasea en la franja cantábrica y en buena parte del noreste húmedo. Al norte de los Pirineos y los Alpes es una rareza, y en los Países Bajos y Gran Bretaña se cuentan unos pocos casos. En el oeste no es migrador de verdad, pero tras la cría las colonias vagan por miles sobre los rastrojos; las poblaciones orientales sí se desplazan, mucho más allá de este mapa.
- Todo el año
- Reproducción (verano)
- Invierno
- Paso migratorio
- oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Dónde y cuándo buscarla
En mayo o junio busca en Extremadura, La Mancha o el valle del Ebro un bosquete en medio del cereal y escucha primero: una colonia se oye antes de verse. No te acerques demasiado; sitúate a cien metros donde las aves entran y salen y espera a que un macho se pose en una rama desnuda al sol, porque solo entonces se leen bien el píleo castaño y el listado negro de los flancos. Otro sitio seguro es un nido de cigüeña en una torre o en un poste eléctrico: mira la parte baja de la plataforma, que es donde está la colonia. Y quien esté sentado en una plaza de Lanzarote, Fuerteventura o Madeira no tiene que buscar nada: el gorrión que viene a por las migas es este.
Estado de conservación
No amenazado a escala mundial (UICN: Preocupación Menor) y todavía abundantísimo en la mitad sur de la región, con varios millones de parejas en Europa. Hay descensos locales allí donde cambia el campo cultivado: pérdida de cerealistas de mosaico con linderos arbolados, corta de las choperas y los eucaliptales viejos que albergan las colonias y limpieza de los tarayales de ribera. En sentido contrario, suele beneficiarse del regadío y del crecimiento de los pueblos, y las colonias se trasladan deprisa en cuanto aparece otro bosquete adecuado. En Canarias y Madeira se mantiene estable y común.
Nombre científico
Passer hispaniolensis (Temminck, 1820)
Temminck describió la especie en 1820 como Fringilla hispaniolensis; al haber pasado después a otro género, el autor y el año van entre paréntesis. El género Passer lo estableció Brisson en 1760. Passer es la palabra latina para 'gorrión'. hispaniolensis es latín moderno, 'español', por Algeciras, en el sur de España, de donde procede el ejemplar tipo. El ejemplar de la descripción original procedía de Algeciras, en el sur de España.




