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Lavandera boyera | Motacilla flava

Gele kwikstaart | Western yellow wagtail

La lavandera boyera es el ave de las tierras bajas, verdes y húmedas: prados con ganado, arrozales, huertas de regadío y campos de cultivo en primavera. El nombre lo dice: sigue a las vacas, porque donde hay ganado hay moscas. En mayo el macho se planta en la punta de una mata o en un alambre, más amarillo que todo lo que le rodea, y suelta un psrii ascendente. Lo que hace notable a esta especie es la cabeza: de Irlanda a Turquía cada región lleva un dibujo distinto, del amarillo al gris azulado y al negro brillante, y todas esas formas son la misma especie.

Lavandera boyera (Motacilla flava)
Foto: Marton Berntsen — CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Voz

El reclamo es un psrii o tsuu-ip lleno y ligeramente ascendente, más sonoro y musical de lo que cabría esperar de un pájaro tan pequeño, emitido casi siempre en vuelo y a menudo el primer aviso de que un bando cruza el campo. Las formas nórdica y balcánica lo tienen más áspero y raspante, con un zumbido claro en el timbre; quien nota esa diferencia levanta los prismáticos, que es justo lo que conviene. El canto es escaso: dos a cuatro notas finas y rascadas, tsri-tsri-tsrip, repetidas desde una mata, un alambre o un terrón, a veces en un breve vuelo cantor aleteado. Se oye de finales de abril a julio.

Todavía no hay ninguna grabación con licencia libre para esta especie.

Identificación

Menor y, sobre todo, de cola más corta que las demás lavanderas: 15 a 16 cm, con patas negras y pico fino y negro. Las partes superiores son verde oliva —nunca grises— y las inferiores amarillas, de un limón limpio en el macho primaveral hasta las infracobertoras caudales. El ala es oscura con dos listas claras estrechas, la cola negra con las rectrices externas blancas, y también esta lavandera menea la cola sin parar, aunque con un movimiento más corto y nervioso. La hembra es más apagada, pardo verdosa por encima y amarillo pálido o blanco sucio por debajo, con una ceja clara difusa. Los jóvenes en otoño son pardo crema, con brida oscura, ceja crema y un collar de motas oscuras en el pecho; pueden no tener nada de amarillo, y entonces lo que queda es el manto verde oliva, la cola corta y el reclamo. El vuelo es muy ondulante y bajo sobre el cultivo.

Especies parecidas

La dificultad no está en otras especies sino en las formas de esta. La que cría en la Península es iberiae: píleo gris pizarra oscuro, ceja blanca corta y situada sobre todo por detrás del ojo, y —el rasgo que decide— la garganta blanca, no amarilla. En paso aparecen las demás, y la cabeza del macho se lee con cuatro preguntas. ¿Cabeza entera amarillo verdosa, con ceja y frente amarillas? Es flavissima, la forma británica, escasa en paso por el Cantábrico y el litoral atlántico. ¿Píleo gris azulado con una ceja blanca larga y nítida desde el pico hasta la nuca y garganta amarilla? Es la forma nominal flava, la de casi toda Europa central, común en paso. ¿Cabeza oscura sin ceja alguna pero con la garganta amarilla? Entonces es thunbergi, de Escandinavia y el norte de Rusia, gris pizarra con la auricular negruzca, o feldegg, de los Balcanes y Turquía, con píleo y auriculares de un negro brillante. ¿Cabeza gris y garganta blanca, pero sin apenas ceja? cinereocapilla, de Italia y el Adriático, que llega de forma esporádica. Las hembras y las aves de otoño casi nunca se dejan asignar, y no hace falta. Fuera de la especie hay poco riesgo: la lavandera cascadeña es de cola mucho más larga, gris azulada por arriba con obispillo verde amarillento y patas rosadas; la cetrina joven es gris y blanca, sin nada de verde oliva y con dos bandas alares blancas muy anchas.

Hábitat

Terreno abierto, bajo y húmedo, sin vegetación alta, con algún posadero y muchos insectos: prados de siega y pastos con ganado, marismas y juncales, arrozales y huertas de regadío, y cultivos herbáceos con la mata ya cerrada pero todavía baja. El ganado es parte del asunto: las moscas se concentran alrededor de vacas y caballos y las aves caminan literalmente entre sus patas. El nido es un hoyo en el suelo, oculto bajo una mata o entre los caballones. En paso ocupa marismas, orillas fangosas, depuradoras y rastrojos, en bandos sueltos.

Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.

Distribución y movimientos

Cría desde Irlanda hasta bien adentro de Rusia y desde el norte de Escandinavia hasta el norte de África y Turquía, e inverna casi por completo en el África subsahariana. En España cría iberiae por buena parte de la Península, con los núcleos más densos en el valle del Ebro, los arrozales del delta y de Valencia, las vegas del Guadalquivir y del Guadiana y los regadíos de Castilla; falta en las áreas más secas y en la alta montaña. En abril y mayo y de nuevo entre agosto y septiembre pasan por el país grandes cantidades de aves de todas las formas europeas, y la especie desaparece por completo del país en invierno salvo casos aislados.

  • Todo el año
  • Reproducción (verano)
  • Invierno
  • Paso migratorio
  • Dirección de migración
  • oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Mapa de densidad a partir de los registros de GBIF (2006-09-01 – 2026-08-31), contados por celda de 0,7° y por mes y divididos por todos los registros de aves de esa misma celda, de modo que el número de observadores no distorsiona la imagen. La intensidad del color sigue esa proporción y se desvanece de forma gradual: el mapa no sigue las fronteras. Contornos: Natural Earth (dominio público).

Dónde y cuándo buscarla

La primera quincena de mayo, en una mañana soleada y sin viento, junto a un arrozal, una vega de regadío o un prado con ganado. Busca el punto amarillo en lo alto de una mata o en el alambre y tómate tiempo con la cabeza: con el sol a la espalda, la diferencia entre un píleo gris azulado con ceja blanca larga y un píleo pizarra sin ceja se aprecia a cincuenta metros. Es también el momento de comprobar la garganta, porque una boyera con la garganta blanca en España es casi siempre la forma local y una con la garganta amarilla ha venido de fuera. En agosto recorre los mismos sitios buscando los jóvenes pardos y fíjate solo en el manto verdoso, la cola corta y el reclamo.

Estado de conservación

No amenazada a escala mundial, y en España todavía extendida y localmente abundante, aunque los seguimientos apuntan a un descenso moderado y sostenido ligado a la intensificación del regadío, a la siega temprana de los prados y a la caída general de los insectos. En el noroeste de Europa el retroceso es mucho más acusado: en los Países Bajos la especie figura en la lista roja tras perder entre la mitad y tres cuartas partes de su población desde los años sesenta, y en Gran Bretaña la pérdida supera el cincuenta por ciento y el área de cría se ha replegado hacia el este. Donde se mantiene es casi siempre en cultivos, y lo que la sostiene es lo mismo que sostiene a la alondra común: linderos con hierba, labores tardías y cultivos que den cobertura hasta bien entrado junio.

Nombre científico

Motacilla flava Linnaeus, 1758

Linnaeus describió la especie en 1758 y la situó ya entonces en el género en el que sigue. El género Motacilla lo estableció él mismo en esa misma obra. Motacilla era el nombre latino de la lavandera; en realidad es un diminutivo de motare 'moverse', aunque desde la Edad Media -cilla se entendió erróneamente como 'cola'. flava es latín para 'amarillo dorado', por las partes inferiores amarillas. El ejemplar de la descripción original procedía de el sur de Suecia.