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Lavandera blanca | Motacilla alba
Witte kwikstaart | White wagtail
Ningún otro pájaro camina así. La lavandera blanca corretea por el aparcamiento, por el césped recién segado o por la orilla de cemento de un río urbano, con la cabeza adelantándose a saltitos y la cola larga subiendo y bajando sin descanso, y levanta el vuelo en ondas profundas con un chiss-lik agudo. Nunca salta a dos patas: camina. Y vive junto al hombre: en cortijos, puentes, esclusas, campings y polígonos, desde Laponia hasta el Magreb. En Gran Bretaña e Irlanda cría la raza propia de dorso negro yarrellii, la 'pied wagtail'; la lavandera blanca continental pasa por allí cada primavera, y distinguir una de otra en un dique de marzo es uno de esos pequeños placeres del año ornitológico. En invierno está en toda la Península, y al atardecer se concentra por centenares en los plátanos de las plazas y avenidas de las ciudades.
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Subespecies


Voz
El reclamo se oye en toda España: un chis-lic o chi-lip bisílabo, duro y claro, emitido casi siempre en vuelo y por lo general justo en el momento del despegue. Cuando el ave está inquieta lo acorta a una nota única y la repite deprisa. El canto es una sucesión apresurada de esos mismos reclamos con algún gorjeo intercalado, lanzada desde un caballete, un canalón o un poste; llama la atención por el ritmo, no por la melodía. Canta de marzo a julio; el reclamo se oye todo el año.
Grabación: Sonothèque ADVL — CC0 · xeno-canto
Identificación
Esbelta y alargada, de 16,5 a 19 cm, casi la mitad de ellos cola. La cola es negra con las rectrices externas blancas y se balancea sin parar, incluso con el ave quieta. Patas y pico negros. El macho en plumaje nupcial es un dibujo en tres colores: píleo y nuca negros que continúan sin interrupción en barbilla, garganta y pecho negros; frente y mejillas de un blanco puro, encajadas en ese negro como un antifaz; y entre ambos un manto gris claro y limpio. El ala es gris negruzca con anchos ribetes blancos que forman dos bandas, y los flancos son blancos. La hembra repite el patrón con el píleo más gris y moteado y menos negro en el pecho. En invierno el gran babero negro se reduce a una media luna sobre el pecho y la garganta se vuelve blanca; los jóvenes son gris sucio y beige, con un tono amarillento en la cara, pero ya llevan las patas negras y la cola en movimiento. Las aves de Gran Bretaña e Irlanda pertenecen a la subespecie yarrellii, de dorso negro en lugar de gris, de modo que píleo, nuca y manto forman un solo bloque negro, con los flancos gris sucio. Inverna en pequeño número en el norte y el noroeste peninsular, mezclada con las lavanderas blancas comunes. En plumaje de invierno el rasgo que decide es el obispillo: gris claro y evidentemente más pálido que la cola en la forma nominal, gris oscuro o negruzco y confundido con la cola en yarrellii.
Especies parecidas
Mira el dorso, el obispillo y el color de las patas y el problema desaparece. La lavandera cascadeña tiene la cola aún más larga, el dorso gris azulado con el obispillo verde amarillento —dorso y obispillo, por tanto, de distinto color—, las infracobertoras caudales de un amarillo intenso y, sobre todo, las patas rosa carne y no negras; vive en aguas corrientes. En la lavandera blanca el obispillo es del mismo gris que el dorso y no hay amarillo en ninguna parte. La lavandera boyera es de cola más corta, verde oliva por encima y amarilla por debajo, y anda entre el ganado y los cultivos. Las lavanderas cetrinas jóvenes sí son grises y blancas, pero muestran dos bandas alares blancas muy anchas, una orla clara que rodea por completo la región auricular y una cola proporcionalmente más corta, y aparecen en prados encharcados, no en un patio. Las bisbitas comparten el vuelo ondulante y el borde blanco de la cola, pero son pardas y estriadas, sin ningún contraste en blanco y negro.
Hábitat
Terreno corto, abierto y duro por el que pueda correr, con agua cerca y un hueco donde criar. En la práctica: cortijos y establos, aparcamientos y polígonos, calles de pueblo y azoteas, orillas de acequias, canales y ríos, graveras, marismas, presas y puentes, céspedes segados y campos de deporte. El nido va en un agujero: una grieta de muro, un montón de palés, un hueco bajo la teja, una máquina agrícola parada, un escollera de ribera. En otoño e invierno duermen en grupo en carrizales, en el arbolado urbano y en invernaderos, a veces por centenares.
Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.
Distribución y movimientos
Cría desde Islandia y el norte de Escandinavia hasta el norte de África y desde Irlanda hasta bien adentro de Siberia, y por el sur hasta el Levante mediterráneo y las montañas de Turquía. Gran Bretaña e Irlanda albergan casi toda la población mundial de la subespecie yarrellii: varios cientos de miles de territorios, repartidos desde centros urbanos hasta granjas de montaña, con muchas aves que se desplazan al sur y al oeste en invierno y algunas que llegan hasta Iberia. La forma continental alba pasa en marzo y abril y de nuevo en otoño, sobre todo por la costa y las graveras del interior, y unas pocas se quedan a criar la mayoría de los años. En los Países Bajos es una de las aves de corral y ribera más comunes, con varias decenas de miles de parejas reproductoras y una tendencia estable o ligeramente creciente, e inverna en inviernos suaves con cientos a varios miles de aves, sobre todo junto al agua abierta y en los corrales. En España es reproductora común en la mitad norte, el centro y las montañas, escasa en el sur y el litoral mediterráneo, y en invierno se vuelve abundante y universal, reforzada por aves centroeuropeas y nórdicas: campiñas, vegas, arrozales, depuradoras, ramblas y cascos urbanos. Los dormideros invernales de las ciudades —Madrid, Sevilla, Zaragoza y muchas capitales de provincia— reúnen desde cientos hasta varios miles de aves en unas pocas hileras de árboles.
- Todo el año
- Reproducción (verano)
- Invierno
- Paso migratorio
- oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Cómo y cuándo observar
En diciembre o enero, quédate en una avenida arbolada de tu ciudad media hora antes de que se apague la luz. Las lavanderas llegan de dos en dos y de diez en diez desde los campos de los alrededores, se posan en los cables y en los tejados y entran en los árboles cuando ya casi no se ve; ese momento explica de golpe por qué son tan abundantes. Para ver el plumaje nupcial, en marzo o abril un vado de río, una gravera o una presa de montaña en el norte peninsular: el macho está entonces en su dibujo más limpio y deja acercarse a pocos metros.
Estado de conservación
No amenazada a escala mundial ni en España, donde figura como de preocupación menor y sigue siendo una de las aves más extendidas del país. Es, además, una de las pocas especies ligadas al campo que no ha retrocedido: necesita suelo desnudo, corto y duro, y de eso hay más que antes. Los problemas son locales y concretos: el sellado de naves y cortijos y la limpieza de los rincones con escombros le quitan huecos de nidificación, y los insecticidas en las inmediaciones de establos y cauces le quitan el alimento de los pollos. También la tala o la poda drástica del arbolado urbano puede deshacer de un año para otro un dormidero invernal de miles de aves.
Nombre científico
Motacilla alba | Linnaeus, 1758
Linnaeus describió la especie en 1758 y la situó ya entonces en el género en el que sigue. El género Motacilla lo estableció él mismo en esa misma obra. Motacilla era el nombre romano de la lavandera; en realidad es un diminutivo de motare 'moverse', pero desde la Edad Media -cilla se interpretó erróneamente como 'cola'. alba es latín para 'blanca', por el plumaje blanquinegro. El ejemplar de la descripción original procedía de Suecia.




